EL PLACER DE LA CULTURA

sábado, 10 de agosto de 2019

Artículos sobre la Pieza del Mes en la web del Museo Arqueológico Nacional


A lo largo de los muchos años de colaboración con el Museo Arqueológico Nacional hemos realizado en varias ocasiones la actividad de la Pieza del Mes. Hemos disfrutado del privilegio de explicar varias piezas de la colección del Museo que se exponen en las salas dedicadas a al-Andalus y el Mudéjar. 


En la web del MAN se pueden descargar los artículos correspondientes a cada una de esas obras emblemáticas:







sábado, 3 de agosto de 2019

Goethe en el cenacolo vinciano de Milán

Visitar el cenacolo del convento de Santa Maria della Grazie de Milán es una de las experiencias más emocionantes que puede disfrutar el amante del arte. Allí pintó Leonardo da Vinci entre 1495 y 1498 su inolvidable Última Cena en una pared del refectorio para que los frailes pudieran recordar durante cada comida que su vida en comunidad debía ser una proyección de la de Cristo y sus apóstoles.

En 1788 Johann Wolfgang Goethe tuvo la oportunidad de visitar el lugar durante su decisivo viaje a Italia, lo que le permitió escribir un importante artículo, publicado en 1817, del que podemos leer una excelente traducción en el libro:  J.W. Goethe. Escritos de arte. Traducción, edición y notas de Miguel Salmerón. Síntesis, Madrid, 1999, p. 265-269. El escritor alemán vio la obra de Leonardo ya muy deteriorada a causa de la poco ortodoxa técnica utilizada por el artista italiano para pintar sobre el muro.

Johann Heinrich Wilhem Tischbein. Goethe en la campiña romana. 1787 Städel Museum , Fráncfort

En el citado artículo Goethe defiende que el arte sólo llega a la perfección cuando es libre y obedece a sus propias leyes, con la Última Cena pintada por Leonardo como ejemplo. El autor nacido en Fráncfort alaba el talento del artista toscano a la hora de pintar el motivo en un espacio como el refectorio milanés: “Es difícil concebir un motivo más apropiado y noble para un refectorio que una cena de despedida a la que todo el mundo acabaría considerando santa”. Y reflexiona: “A la hora de la comida debía resultar interesante ver las mesas del prior y de Cristo en oposición mutua y, encerrados entre ambas, a los frailes comiendo. Por esta razón fue un acierto del pintor tomar como modelo las mesas de los frailes y tampoco hay duda de que el mantel con sus pliegues, las rayas de su estampado, y sus extremos abotonados procedían de la lavandería del convento. Las fuentes, los platos, los vasos y demás vajilla eran probablemente copia de los que utilizaban los frailes”. 


Más adelante, Goethe subraya la expresividad y el realismo de la escena pintada por Leonardo y señala que “el estímulo que emplea el artista para que se agite en la mesa la santa y tranquila compañía son las palabras del Maestro: “Uno de vosotros me entregará”.  Las palabras han sido proferidas y toda la compañía está desolada, pero Él tiene la cabeza inclinada y la mirada hundida, la actitud, el movimiento de los brazos, de las manos, todo parece repetir con celestial resignación las tristes palabras que el silencio mismo refuerza: “En verdad os digo que uno de vosotros me entregará”. El escritor alemán explica también la composición de la obra y la variedad de expresiones de los apóstoles, a los que analiza individualmente. En este sentido, Goethe destaca la importancia del movimiento de las manos de los personajes representados: “Éste sólo puede ser percibido por un italiano. En su nación todo el cuerpo tiene vida: todas sus partes participan en la expresión de los sentimientos, de la pasión, del pensamiento.  Por medio de diversas posiciones y movimientos de las manos el italiano da a entender frases como: “¡A mí que me importa!”, “Vamos, hombre”, “Éste es un pícaro, cuidado con él”, “Ya no vivirá mucho”, “Ahí está”, “El que oiga que me atienda”.

viernes, 28 de junio de 2019

La alta costura de Remedios Varo

Este verano de 2019 el Museo Thyssen nos propone un diálogo entre el diseño de Cristóbal Balenciaga y la pintura española desde el Greco a Zuloaga (exposición Balenciaga y la pintura española en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, hasta el 22 de septiembre). Desde un planteamiento muy diferente, Remedios Varo abordó la relación entre arte y moda en su obra Tailleur Pour Dames, pintada en 1957.

Remedios Varo. Tailleur pour dames. 1957. 
Óleo sobre masonite, 77 x 95 cm
Colección particular

Remedios Varo (1908-1963), española de nacimiento y mexicana de adopción, practicó un personalísimo surrealismo y creó un mundo propio pictórico, muy poético, especialmente en los últimos 10 años de su vida. Su pintura de esa etapa se caracteriza por una gran capacidad imaginativa y una divertida ironía. Desde el punto de vista técnico destaca el uso de un dibujo muy preciso, que comparte protagonismo con un rico color muy minucioso, al estilo de los primitivos flamencos, y lleno de matizaciones. Realizaba estudios previos a lápiz y luego un boceto sobre papel de calco que sobreponía al masonite, la placa de marfil o el lienzo. 

Remedios Varo. Dibujos preparatorios para Tailleur pour dames. 1957

La figura humana es la gran protagonista de sus cuadros. En los personajes femeninos, los más habituales en la obra de Remedios, a menudo se reconocen los rasgos físicos de la propia pintora. Destacan los extraordinarios vehículos que los personajes utilizan para desplazase, con frecuencia incorporados a su propio cuerpo o a su indumentaria. Los vehículos suelen estar relacionados con el viaje, tema fundamental de Varo, por su propia biografía y por su sentido profundo como camino espiritual y de conocimiento. En algunas obras, entre ellas Tailler pour dames, las sombras producidas por sus personajes se independizan de ellos Los escenarios arquitectónicos son también muy importantes, muchas veces con reminiscencias medievales, con techos, como en esta obra, textiles, en escenarios que incorporan al interior la visión del paisaje exterior, a la manera también de los pintores flamencos del siglo XV. 

Remedios Varo. Dibujo preparatorio para Tailleur pour dames. 1957

El arte de Remedios está muy relacionado con la literatura en muchos sentidos. De hecho, la pintora escribió relatos desde niña y en los años de mayor éxito como artista, los 50 y 60 del siglo pasado, publicó obras tan interesantes como Homo rodans. Se conocen comentarios sobre muchos de sus cuadros, entre ellos Tailleur pour dames, que a continuación reproducimos por su maravillosa prosa y porque nos da algunas claves para disfrutar más el cuadro. Se trata de un texto escrito en una carta familar:

Esto es el salón de un modisto para señoras, un modelo es para viaje, muy práctico, en forma de barco por detrás, al llegar ante una extensión de agua se deja caer de espaldas, detrás de la cabeza está el timón que se maneja tirando de las cintas que van hasta el pecho y de las que cuelga una brújula, todo ello sirve también de adorno, en tierra firme rueda y las solapas sirven de pequeñas velas, así como el bastón en el que hay una vela enrollada que despliega, el modelo sentado es para ir a esos coctel-party en donde no cabe un alfiler y no sabe uno ni dónde poner su vaso ni menos sentarse, el tejido del echarpe es de una substancia milagrosa que se endurece a voluntad y sirve de asiento, el modelo de la derecha es para viuda, es de un tejido efervescente, como el champagne, tiene un bolsillito para llevar el frasco de veneno, termina en una cola de reptil muy favorecedora. El sastre tiene la cara dibujada en forma de tijeras, su sombra es tan rebelde que hay que sujetarla al techo con un alfiler. La clienta que contempla los modelos se despliega en dos personas más porque no sabe cuál de los tres modelos elegir y las repeticiones de ella, a cada lado y algo transparentes representan la duda en que se encuentra.

lunes, 17 de junio de 2019

El Camino de las Estrellas, exposición de pintura de Agustín Benito Oterino

Hasta el 23 de junio permanecerá abierta en Santana-Art (Paseo de la Castellana, nº 190, local derecha) la exposición de Agustín Benito Oterino, artista con el que Atacama ha colaborado en algunos talleres didácticos.


Nacido en Madrid en 1965, Agustín estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense y en Viterbo (Italia). Realizó su doctorado en la Academia de Bellas Artes de Venecia, donde evolucionó hacia un expresionismo figurativo. Tras vivir varios años en Italia, regresó a Madrid en 1998, donde leyó su tesis doctoral “La luz en la Quinta del Sordo”. Ha realizado numerosas exposiciones individuales, además de trabajos para cine y televisión y actividades docentes en distintos contextos. 


Actualmente  ha concluido un ciclo creativo inspirado por un viaje por el Camino del Norte de Santiago, que realizó  a pie en agosto del año pasado, desde Irún a Bilbao y que culmina con la exposición "El Camino de las Estrellas" que se puede ver actualmente en Madrid. En palabras del autor: “Cuando inicio el camino me despido de la persona que era antes, comienzo un proceso de trasformación, y cuando vuelvo soy otra persona. Caminar me lleva a percibir por momentos, la atención sobre cada paso que doy, ni el anterior  ni el siguiente, solo este; es una lucha que conecta en mi interior para estar atento en el momento presente“ 

Recomendamos fervientemente visitar la exposición, así como ver el video sobre el proceso de trabajo en este enlace


lunes, 20 de mayo de 2019

Remedios acuáticos para el mal de amores en el siglo XIX: el Balneario de San Felipe Neri en Fortunata y Jacinta

Fortunata y Jacinta es un enciclopédico documento sobre el Madrid del Sexenio Revolucionario. En la novela aparecen situaciones, personajes, costumbres, mentalidades, escenarios y acontecimientos que permiten sumergirse al lector en una época fascinante y remota.

La penosa situación en la que queda Maxi cuando lo abandona Fortunata mueve a su hermano Juan Pablo a buscar alguna solución para paliar su depresión. Entre ellas se encuentra la llamada “ducha escocesa”, mediante la cual el paciente recibe aguas mineromedicinales con presión alternando temperatura caliente y fria, lo que genera un efecto estimulante. Es una de las muchas prácticas que se extendieron a lo largo del siglo XIX, y especialmente en el ultimo tercio, con baños y duchas de aguas mineralizadas.

Situación del Balneario de San Felipe Neri en el Plano de Madrid, de Ibáñez de Ibero, 1874

Maxi recibió el tratamiento en el Balneario de San Felipe Neri, que estaba situado en el nº 4 de la calle de las Hileras, un establecimiento especializado en baños terapéuticos con aguas minerales. Había sido abierto en 1858 por los doctores Joaquin Delhom, Manuel Arnús y Felix Borrell, de la Sociedad Hidrológica Médica de París y aprovechaba al parecer las aguas subterráneas de la Plaza Mayor. Ofrecía diferentes técnicas hidropáticas y consultas médicas y baños de vapor a domicilio. Tenía también entrada por el nº 3 de la calle de Bordadores.

Balneario de San Felipe Neri. Un ángulo de la sala de duchas. Ca. 1930. Tarjeta postal
Museo de Historia de Madrid

El texto que se refiere a este establecimiento se encuentra en la Parte cuarta, Capítulo III, VIII. No tiene desperdicio:

Como antes se ha dicho, a los pocos días de la desaparición de su mujer, Maxi empezó a echarla de menos, mostrándose receloso, y apeteciendo su compañía con cierta mimosidad impertinente que ponía furiosa a doña Lupe. Juan Pablo y ella disertaron largamente sobre lo que se debía hacer, y por fin el primogénito dijo que intentaría aplicar a su hermano un buen sistema terapéutico, antes de recurrir al extremo de encerrarle en un manicomio. No se habían probado las duchas, ni el sacarle de paseo al campo, ni el bromuro de sodio, que estaba dando tan buen resultado contra la peri-encefalitis difusa y contra la meningo-encefalitis, etc... y siguió echando términos de medicina por aquella boca, pues entonces le daba por leer libros de esta ciencia, y con una idea tomada de aquí y otra de allá hacía unos pistos que eran lo que había que ver.
Dicho y hecho. Todas las mañanas iba Juan Pablo a buscar a su hermano, y unas veces engañado, otras casi a la fuerza, le llevaba a San Felipe Neri, y allí le arreaba una ducha escocesa capaz de resucitar a un muerto.

Edificio que se alza actualmente en el solar del antiguo Balneario de San Felipe Neri




martes, 30 de abril de 2019

San Bartolomé desollado, en el Duomo de Milán


San Bartolomé, uno de los doce compañeros de Jesús, predicó, según la tradición, en la India, Armenia y otras remotas regiones. Recibió un martirio atroz: le arrancaron la piel de su cuerpo cuando aún estaba vivo y luego le cortaron la cabeza.

La iconografía cristiana le ha representado a lo largo de los siglos generalmente llevando su propia piel en los brazos, un cuchillo en una mano y un libro en la otra, que aluden respectivamente al desollamiento y a la predicación de los Evangelios. También puede aparecer con la cabeza de un dios pagano o con un diablo encadenado, en recuerdo de sendos episodios protagonizados por el apóstol durante su misión: una estatua de una divinidad se derrumbó en su presencia y encadenó al diablo que habitaba en otra.

En el crucero de la catedral de Milán se encuentra una turbadora escultura de mármol que representa al apóstol con un descarnado (mejor dicho, desollado) realismo. Fue realizada en 1562 por Marco d’Agrate (c. 1504-1574), perteneciente a una importante dinastía de escultores milaneses.


San Bartolomé está representado sin su piel, con los músculos del cuerpo, los tendones y las venas visibles, en un alarde realista, comparable a las ilustraciones que aparecen en los libros de anatomía del Renacimiento. Lleva en la mano izquierda el habitual libro y con la derecha sujeta un extremo de la piel, que corresponde precisamente con la mano; la piel cubre parcialmente su descarnada desnudez a modo de túnica. El rostro del apóstol, con la mirada perdida, revela un dolor contenido y profundo.

La figura destaca también por su contraposto, ya que se apoya sobre una pierna mientras deja la otra relajada, de manera que la cadera forma una curva praxiteliana. De ahí la inscripción que el escultor incluyó en la base de la estatua, muy expresiva de la elevada consideración que el artista lombardo tenía de sí mismo: “NON ME PRAXITELES SED MARCO FINXIT AGRAT”, es decir: “NO ME HIZO PRAXÍTELES, SINO MARCO D’AGRATE”.



lunes, 1 de abril de 2019

Itinerarios por el Distrito de Salamanca

A lo largo del año 2019 Atacama está realizando un ciclo de itinerarios, con periodicidad mensual, por el Distrito de Salamanca. El programa está organizado por la Junta Municipal y se dirige tanto a las personas que viven en el propio distrito como a otros habitantes y vistantes de la ciudad. El objetivo es poner en valor el rico patrimonio histórico, urbanístico y arquitectónico de este sector de Madrid.

El actual Distrito de Salamanca en el Plano de Madrid de Facundo Cañada, de 1900

El programa es el siguiente:

16 de marzo: El barrio de los banqueros y las construcciones del marqués de Salamanca

6 de abril: Neomudéjar y neogótico en el barrio de Salamanca

4 de mayo: Historicismos y regionalismos del siglo XX

15 de junio: Modernismos, art decó y arquitectura de Antonio Palacios

7 de septiembre: Arquitectura histórica en la Guindalera

19 de octubre: Arquitectura histórica en la Fuente del Berro

2 de noviembre: Arquitectura racionalista en el distrito de Salamanca

7 de diciembre: Arquitectura de la segunda mitad del siglo XX

Más información aquí


miércoles, 27 de febrero de 2019

Atacama participa en el Año Lorca 2019

La Biblioteca Regional nos ha invitado a participar en el gran programa cultural impulsado por la Comunidad de Madrid para conmemorar la llegada de Lorca a Madrid en 1919, hace 100 años. Se están realizando ya numerosas actividades dedicadas al escritor granadino, desde conferencias a obras de teatro, pasando por conciertos y exposiciones. Puede consultarse la programación en este enlace.


Recientemente hemos tenido la gran suerte de asistir a un Congreso Internacional, muy bien dirigido por Emilio Peral, que ha reunido a grandes especialistas en diversos campos del amplio universo lorquiano en escenarios vinculados al poeta, como el Museo Reina Sofía, el Paraninfo histórico de la Universidad Complutense, la Residencia de Estudiantes, la Real Casa de Correos, el Teatro Español y los Teatros del Canal. Sin duda ha sido uno de los actos principales del año programado por la Comunidad de Madrid.

Atacama Servicios Culturales se une a las conmemoraciones a través de un ciclo de tres itinerarios, organizado por la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina. Durante tres lunes de marzo, 11, 18 y 25, y en sesión doble, de mañana y tarde, recorreremos lugares estrechamente relacionados con Lorca en Madrid. Recordaremos sus creaciones literarias nacidas en la ciudad, visitaremos la Residencia de Estudiantes, en la que vivió y se formó como artista y en la que preparó La Barraca,  recorreremos los teatros en los que estrenó y triunfó, veremos los monumentos conmemorativos dedicados al poeta y evocaremos el ambiente cultural del Madrid de la época, con sus cafés y otros lugares frecuentados por Lorca. En el Portal del Lector puede consultarse toda la información.

domingo, 20 de enero de 2019

Galdós: un siglo contemplando el Retiro desde su sillón


En la tarde del 19 de enero de 1919 se inauguró el monumento dedicado a Benito Pérez Galdós en el madrileño parque del Retiro, muy cerca de la Rosaleda, que había comenzado a florecer apenas cuatro años antes. El homenaje en piedra al gran novelista se había realizado por iniciativa de algunos amigos a través de suscripción popular y merced a la labor de un joven escultor, entusiasta admirador de la obra de Galdós.


Victorio Macho tenía sólo 31 años cuando llevó a cabo esta obra, lejos todavía de sus mejores trabajos de madurez, pero de indudable calidad y gran modernidad si lo comparamos con otras esculturas públicas inauguradas durante el reinado de Alfonso XIII en la ciudad. Críticos de arte e historiadores de la época, como José Francés, Antonio Ballesteros de Santos o Ángel Vegue, así lo reflejaron en sus crónicas del acto, aunque el monumento también tuvo sus detractores, como el profesor Alberto de Segovia. El 2 de febrero, el escultor fue agasajado con un banquete en el restaurante Ideal Room, en la calle de Alcalá como homenaje a su trabajo desinteresado.

El monumento nos muestra una imagen figurativa. pero con un lenguaje escultórico moderno, del anciano novelista, representado de cuerpo entero, sedente y con las manos sobre las piernas, que están protegidas por una mantita, muy apropiada para la fecha de la inauguración. Es una escultura masiva, en forma de bloque, que no se detiene en detalles y que explota la belleza del material. Galdós está sentado en un extraño trono, en cuyos brazos aparecen sendos leones en relieve, que sostienen coronas de laurel. En un lateral puede leerse una desgastada inscripción con el nombre del escultor y la fecha de inauguración y en el respaldo, junto a una guirnalda, la leyenda que presidía los libros editados por Galdós: ARS / NATURA / VERITAS, así como el texto: HOMENAJE DE SUS / AMIGOS Y ADMIRADORES. La escultura descansa sobre un pedestal de granito formado por un doble escalón, con inscripciones en todas sus caras: GALDÓS en el frente, EPISODIOS NACIONALES en el lateral izquierdo, NOVELA CONTEMPORÁNEA en el derecho y TEATRO en la parte posterior.


Según el periodista, crítico de arte y escritor José Francés, que escribió una crónica del acto en Nuevo Mundo, (24/01/1919) el monumento “tiene la serenidad, el equilibrio galdosianos; el sobrio estilo, la realista firmeza de las líneas, el parecido pasmoso donde alienta la vida que hay en esa muchedumbre de tipos españoles creados por el maestro”. Por su parte, Antonio Ballesteros de Martos, crítico de arte y periodista, escribió en la revista literaria Cervantes (enero, 1919) con motivo de la inauguración: “Victorio Macho ha sabido percatarse del alto valor del maestro, ha sabido adentrarse en el espíritu gigante del creador, y ha inmortalizado la venerable figura con todo lo que tiene de humana y todo lo que en ella misma hay de inmortal. Sin teatralidades, sin efectismos, con una soberana sencillez, Victorio Macho ha reproducido en piedra a Galdós, eliminando aquellos detalles que por su carácter material y accesorio pudieran empequeñecer la obra, y destacando con todo vigor, con verdadero ímpetu pasional lo sustantivo, lo característico, lo representativo, lo que hay de simbólico y de eterno en el hombre”.

Galdós acudió a la inauguración del monumento, ciego y enfermo, de hecho tuvo que guardar cama durante semanas para recuperarse del esfuerzo. El homenaje en este caso llegó justo a tiempo, ya que le quedaba al escritor canario menos de un año de vida. Galdós llegó al Retiro en coche acompañado del escultor entre vivas y aplausos de la multitud y a los sones de la banda municipal y se sentó a los pies del monumento mientras fumaba un puro. Entre los asistentes se encontraban los hermanos Álvarez Quintero, Ramón Pérez de Ayala, el exalcalde José Francos Rodríguez, el periodista Pedro de Répide, el cronista Diego San José y el doctor Tolosa Latour, gran amigo de Galdós y cuyo monumento se encuentra a pocos metros del erigido en honor del escritor canario. La prensa de la época destacó la ausencia de representantes del Gobierno de la Nación o de otras autoridades políticas, excepción hecha del Ayuntamiento de Madrid.


Tras retirar la bandera de España que cubría la escultura, Serafín Álvarez Quintero leyó unas líneas en honor al escritor sobre el pedestal del monumento, seguidas de un discurso del alcalde, Luis Garrido, que terminó besando la mano de Galdós en nombre de todo el pueblo de Madrid. Después de firmarse el acta correspondiente, la banda interpretó pasadobles y Galdós, emocionado tras recibir un ramo de flores de los niños del Colegio de Sordomudos y Ciegos, regresó en coche a su hogar seguido por sus fieles admiradores que le acompañaron hasta su casa de Argüelles.

lunes, 7 de enero de 2019

El Museo Josefino, precedente del Museo del Prado


Cuando estamos comenzando el año en el que el Museo Nacional del Prado va a cumplir dos siglos, es de justicia recordar el precedente más inmediato de la ilustre institución: el Museo Josefino.

La política cultural y científica desarrollada por José Bonaparte durante su convulso reinado (1808-1814) y centralizada en Madrid puso de manifiesto el carácter ilustrado de un rey que tuvo entre sus principales colaboradores a un buen número de los mejores intelectuales del país, los despectivamente denominados “afrancesados”. Entre ellos podemos destacar a Francisco de Goya, Leandro Fernández de Moratín, Juan Antonio Llorente, Meléndez Valdés, el Abate Marchena, Juan Sempere y Guarinos, José Antonio Conde, Alberto Lista o Manuel Silvela. Herederos en gran medida del reformismo ilustrado, formaban, no obstante, un grupo muy heterogéneo dentro del cual cabían los entusiastas seguidores del rey, los que compartían las ideas reformistas de José pero que censuraban la ocupación militar y los que aceptaban por conveniencia o cobardía la colaboración con el monarca. La mayoría de estos hombres, junto a varios miles de compatriotas, abandonaron España con el rey en 1813 camino del exilio.

José I, hombre culto e ilustrado y rodeado por este brillante grupo, diseñó una política cultural y científica ambiciosa, pero de escaso alcance a causa de la situación bélica y la crisis económica. Madrid fue el eje de dicha política, como sede de una serie de instituciones que apenas echaron a andar. Tanto la instrucción pública, que trató de ser impulsada y renovada, como los asuntos culturales quedaron bajo la responsabilidad del nuevo Ministerio del Interior, creado por real decreto de 6 de febrero de 1809.

Uno de los principales proyectos del rey desde el punto de vista cultural fue el Museo Josefino, una gran institución pública que debía reunir obras de la escuela española y antigüedades procedentes de las colecciones reales y de los edificios religiosos desamortizados en el verano de 1809. El Museo Josefino fue creado por real decreto de 20 de diciembre de 1809 y puede considerarse como el primer intento de crear en España un museo que permitiera el acceso del público al patrimonio nacional.


Josep Bernat Flaugier, José I, 1813. Barcelona, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Primero se pensó instalar dicho museo, embrión del actual Prado, en el convento de las Salesas Reales e incluso se encargó a Silvestre Pérez su adecuación arquitectónica. Luego se pensó en el edificio de Villanueva del paseo del Prado, pero finalmente se designó mediante real decreto de 22 de agosto de 1810 como sede al palacio de Buenavista, donde había fallecido su propietaria, la duquesa de Alba, en 1802, que lo había dejado en herencia a sus médicos, hasta que finalmente había pasado a manos de la Corona. El palacio comenzó pronto a recibir obras de arte, que se fueron almacenando en sus estancias.

Francisco de Goya y el pintor y restaurador Manuel Napoli seleccionaron los cuadros y elaboraron el catálogo del Museo Josefino, junto a Frédéric Quilliet. Se llevaron a Buenavista obras procedentes del monasterio de El Escorial y de conventos y palacios de Madrid y Andalucía, estas últimas obras seleccionadas por el citado Quilliet, que acompañó al rey durante su campaña por el sur de la Península, mientras Pérez preparaba la adaptación arquitectónica del edificio. Sin embargo, el Museo Josefino nunca llegó a abrir sus puertas. En 1814, después de la marcha de José Bonaparte, se intentó ceder el palacio de Buenavista a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para instalar, en este caso, un nuevo Museo Fernandino, heredero del ideado por José Bonaparte, que acabaría abriendo sus puertas con el nombre de Museo Real de Pinturas en noviembre de 1819 en el gran edificio de Villanueva del Paseo del Prado.

He aquí el texto del Real Decreto de 20 de diciembre de 1809 fundando en Madrid un museo de pintura, que contendrá las colecciones de las diversas escuelas, y á este efecto se tomarán de todos los establecimientos públicos, y aun de nuestros palacios, los cuadros que sean necesarios para completar la reunión que hemos decretado, y también se formará una colección general de los pintores célebres de la escuela española (Gaceta de Madrid- 21/12/1809, nº 356, pp. 1554 - 1555):

Don Josef Napoleon por la gracia de Dios y por la constitucion del estado REI de las Españas y de las Indias.
Queriendo, en beneficio de las bellas artes, disponer de la multitud de quadros, que separados de la vista de los conocedores se hallaban hasta aqui encerrados en los claustros; que estas muestras de las obras antiguas mas perfectas sirvan como de primeros modelos y guía á los talentos; que brille el mérito de los célebres pintores españoles, poco conocidos de las naciones vecinas; procurándoles al propio tiempo la gloria inmortal que merecen tan justamente los nombres de Velazquez, Ribera, Murillo , Rivalta , Navarrete, Juan San Vicente, y otros;
Visto el informe de nuestro ministro de lo Interior, y oído nuestro consejo de Estado,
Hemos decretado y decretamos lo siguiente:
ARTICULO I. Se fundará en Madrid un museo de pintura, que contendrá las colecciones de las diversas escuelas, y á este efecto se tomarán de todos los establecimientos públicos, y aun de nuestros palacios, los quadros que sean necesarios para completar la reunión que hemos decretado.
ART. II. Se formará una coleccion general de los pintores célebres de la escuela española, la que ofreceremos á nuestro augusto hermano el Emperador de los franceses, manifestándole al propio tiempo nuestros deseos de verla colocada, en una de las salas del museo Napoleon, en donde, siendo un monumento de 1a gloria de los artistas españoles, servirá como prenda de la union mas sincera de las dos naciones.
ART. 111. Se escogerán entre todos los quadros, de que podemos disponer, los que se juzgaren necesarios para adornar los palacios que se destinen á las cortes y al senado.
ART. IV. Nuestros ministros de lo Interior y de Hacienda, y el superintendente general de la real casa, tomaran de acuerdo las providencias convenientes para la execucion de este decreto.

= Firmado = YO EL REI. = Por S. M. Su ministro secretario de Estado Mariano Luis de Urquijo.


martes, 27 de noviembre de 2018

El cuadro favorito de Manet en el Museo del Prado


Actualmente el Museo del Prado recibe cada año entre dos y tres millones de visitas y no es fácil calcular cuántas personas han disfrutado de sus salas en los doscientos años que está a punto de cumplir. Uno de los más ilustres visitantes del pasado fue Edouard Manet (1832-1883), el genial pintor francés precursor de la pintura moderna. Y es que ya en el siglo XIX el Prado era un referente y una fuente de inspiración para los artistas.

 

Libro de Visitas del Prado 1864-1870. Biblioteca del Museo del Prado. Sign. L76
Portada y detalle de la página correspondiente al 1 de septiembre de 1865

En efecto, Manet disfrutó del Museo en septiembre de 1865 (el día 1 firmó en el Libro de Visitantes: Edouard Manet, Francia, artista, París), una época en la que la influencia de la pintura española es claramente perceptible en su obra. Esta fascinación por el arte de nuestro país había comenzado en 1859, cuando comenzó a copiar los cuadros del Museo del Louvre atribuidos entonces a Velázquez. Manejó también reproducciones de lienzos españoles en grabados, así como la obra gráfica de Goya. Pero antes de viajar a Madrid, su conocimiento real de la pintura hispana era muy limitado.

Por eso su estancia en España, de unas dos semanas, fue fundamental en un periodo en el que pintó inspirado por los temas propios de la pintura española, pero también interesado por los recursos técnicos y formales de los artistas de nuestro país. Además del Prado visitó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Toledo. El Greco, Goya y, sobre todo, Velázquez fueron los pintores que más atrajeron a Manet; en este sentido, el pintor francés coincide con algunos otros de los artistas más avanzados de la época en su interés por el autor de Las Meninas, que influyó notablemente en la pintura naturalista del siglo XIX.

Diego Velázquez. Pablo de Valladolid. C 1635
Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado, Madrid

De Velázquez, Manet tomó modelos y motivos para las obras que pintó en los años 60, incluso antes de visitar el Prado, y consideró al pintor sevillano un referente como pintor realista, y por tanto moderno, así como por el prestigio social que consiguió en su tiempo. En las cartas que escribió a Henri Fantin-Latour, Zacharie Astruc y Charles Baudelaire podemos comprobar la especial fascinación que sintió por el retrato de Pablo de Valladolid, impresionado por la capacidad de Velázquez para hacer desaparecer el fondo y conseguir rodear al bufón de aire. En la web del Museo del Prado podemos encontrar más información sobre esta obra asombrosa del pintor sevillano que tanto admiró Manet y a la que dedicó estas palabras en una carta a Fantin Latour: "Es el más sorprendente pedazo de pintura que jamás se haya hecho... El fondo desaparece: ¡Lo que rodea al hombre, totalmente vestido de negro y vivo, es el aire!

Quizás donde la influencia del retrato de Pablo de Valladolid se aprecia con más claridad es en el óleo titulado El actor trágico: Philippe Rouvière en el papel de Hamlet, pintado en 1866, donde Manet repite el modelo del retrato individual de cuerpo entero sobre un fondo casi inexistente en el que se puede percibir ese aire que, como decía Manet, envuelve al retratado. La austeridad de medios empleada por Velázquez, que utilizó una gama muy limitada de colores aunque de matizaciones infinitas, la absoluta desnudez del escenario, en el que no se distingue el suelo de la vertical, la soledad del retratado y la indeterminación del espacio, apenas sugerido por la postura de los pies (idéntica en ambos cuadros) y por la tenue sombra proyectada, y el modelado sin dibujo, utilizando sólo gradaciones de color, son componentes decididamente modernos que sin duda interesaron a Manet y que encontramos en su retrato de Philippe Rouvière.

Edouard Manet. El actor trágico: Philippe Rouvière en el papel de Hamlet. 1866
Óleo sobre lienzo. National Gallery of Art, Washington

Son muchas las obras de aquellos años 60 en las que la huella de Velázquez está muy presente, incluso en El pífano, también de 1866, trabajo con el que Manet consiguio un realismo moderno y en el que, con una pincelada más empastada y simplificada y un colorido también reducido pero más vivo, obtuvo la misma impresión de esencialidad que en la obra de Velázquez. Este cuadro de Manet, rechazado por el Salón de París de 1866, recibió sin embargo el apoyo entusiasta de Émile Zola en varios artículos.

Edouard Manet. El pífano. 1866
Óleo sobre lienzo. Musée d’Orsay, París

Doscientos años después de su apertura y cuando han pasado más de ciento cincuenta desde la visita de Manet, el Museo del Prado sigue siendo una indispensable universidad para los artistas y una inagotable fuente de placer y conocimiento para los que somos simples espectadores.


martes, 30 de octubre de 2018

El Cementerio General del Norte de Madrid


Ya en tiempos de Carlos III se intentó erradicar la costumbre de localizar los cementerios en el interior de los núcleos urbanos, concretamente en torno a las iglesias parroquiales. En efecto, según los principios ilustrados que pretendían mejorar la salud pública, los enterramientos debían situarse más allá de los límites de la ciudad, como indica la Real Cédula de 3 de abril de 1787.

En el caso de Madrid, el Cementerio General del Norte fue el primero que se construyó en atención a estas ideas, pero su edificación no se inició hasta el año 1804, ya en el reinado de Carlos IV, y concluyó en 1809, durante la época de José I. El “rey intruso” fue el que, de una manera determinante y a golpe de real decreto, acabó con todos los cementerios en el interior del núcleo urbano e impuso que los nuevos se construyeran alejados de la ciudad.

El Cementerio General del Norte se construyó a la izquierda del camino que partía de la Puerta de Fuencarral en dirección al norte, a manera de prolongación de la calle Ancha de San Bernardo. Su solar está actualmente ocupado por construcciones de las calles de Magallanes, Fernando el Católico, Rodríguez San Pedro y Vallehermoso y su entrada principal se encontraba donde hoy confluye la primera con la de Arapiles. En efecto, desde las puertas de los Pozos de la Nieve y de Fuencarral partían sendos caminos que se unían en una plaza circular, que se corresponde con la actual glorieta de Quevedo. Desde ella, un corto camino llevaba hasta el portón del cementerio.  

Ubicación del antiguo Cementerio General del Norte
en la imagen del Google Maps

El arquitecto real, así como arquitecto y fontanero mayor de la Villa de Madrid, Juan de Villanueva, diseñó el edificio y dirigió las obras. Era un recinto cuadrado, con un pabellón de ingreso que daba paso a un patio porticado, capilla cuadrada con cúpula y pórtico en el centro y otros cinco patios de distintos tamaños alrededor de ella y comunicados entre sí. El elemento más destacado del conjunto era indudablemente la capilla neoclásica, de resonancias palladianas y similar en su concepción al Observatorio Astronómico, célebre obra del propio Villanueva. En los muros de los patios se abrieron nichos, lo que supuso una gran novedad en la arquitectura fúnebre española, además de contar con sepulturas de suelo. En 1816 el arquitecto de Fernando VII, Antonio López Aguado, amplío el recinto hasta otorgar al conjunto la planta rectangular que puede observarse en el Plano de Madrid de Ibáñez de Ibero de 1874.
  
Detalle del Plano de Madrid de Ibáñez de Ibero (1874)
El Cementerio General del Norte aparece con el nº 13

  
Fotografía del Cementerio desde el exterior, con la puerta de entrada y la capilla central.
Publicada en la revista Nuevo Mundo del 31 de octubre de 1900

Más al norte del cementerio se construyeron posteriormente las sacramentales de San Luis y San Ginés, la Patriarcal y San Martín, de manera que se conformó un gran territorio funerario al norte de la villa, que en 1860 quedó englobado dentro del nuevo Ensanche.
  
 Detalle del Plano del Anteproyecto de Ensanche de Madrid de Carlos María de Castro (1859)
El Cementerio General del Norte aparece señalado con una flecha.
Más al norte se encuentran los otros cementerios
  
Todos los cementerios de la zona desparecieron a principios del siglo XX por la presión constructora de la metrópolis. Concretamente el Cementerio General del Norte ya había sido clausurado en 1884 y su capilla se había convertido en parroquia. En 1910 se demolió por completo este magnífico ejemplo del patrimonio histórico y arquitectónico de Madrid.
  
 Detalle del Plano de Madrid de Facundo Cañada (1900)




lunes, 24 de septiembre de 2018

Atacama participa con las Bibliotecas Públicas en la XV Semana de la Arquitectura

Por sexto año consecutivo Atacama Servicios Culturales participa en la Semana de la Arquitectura de la mano de una de las instituciones que toman parte en el evento, las Bibliotecas Públicas de Madrid. Con el objetivo de dar a conocer la historia de la ciudad a través de su arquitectura y urbanismo, hemos preparado cinco itinerarios guiados y una gymkana que se unen a una gran cantidad de actividades que se celebran entre los días 28 de septiembre y 7 de octubre en Madrid, en este caso con Milán como ciudad invitada.


La gymkana permitirá a los participantes conocer de manera divertida y activa la historia de algunas puertas, fuentes y edificios que a lo largo del tiempo han sido trasladados de un sitio a otro de la ciudad. Los paseos guiados conducirán a los inscritos por un barrio del casco histórico con tanta personalidad como Lavapiés y por otro de la periferia que es un verdadero hito del urbanismo, la Ciudad Lineal de Arturo Soria. Recorreremos distintas épocas, desde el tránsito de la Edad Media a la Moderna, siguiendo los pasos de Beatriz Galindo, hasta los mercados del siglo XXI, pasando por la arquitectura de la II República en el centro de la ciudad.

lunes, 27 de agosto de 2018

La Magdalena lectora de Salamanca

Uno de los edificios más interesantes de la monumental Salamanca es el monasterio de San Esteban, tanto desde el punto de vista histórico, como por su arquitectura y por el arte que atesora. Comenzada su construcción en 1524 como convento dominico sobre las ruinas de otro más antiguo, contó con arquitectos como Juan de Álava, Juan de Rivero, Rodrigo Gil de Hontañón y Fray Martín de Santiago. Las obras del imponente complejo se prolongaron durante casi un siglo.

 Vista exterior del convento de San Esteban de Salamanca, con la espectacular fachada de su iglesia

Fray Domingo de Soto, prior del convento, confesor de Carlos V y destacado teólogo, impulsó la construcción en el monasterio de la conocida como Escalera de Soto, que comunica el claustro bajo con el alto. El gran arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón diseñó a mediados del siglo XVI esta audaz construcción volada de caja abierta, carente de soportes, ya que se apoya exclusivamente sobre los muros. Cuenta con cuatro tramos, tres de ellos colgantes sobre arcos rebajados Los tres tramos suspendidos de la escalera están decorados con casetones floreados. Cubre el espacio una bóveda de crucería que arranca de ménsulas colocadas en las esquinas de los muros, decorados con medallones.


Detalles de la Escalera de Soto del convento de San Esteban

La bellísima escalera presenta un relieve en piedra policromada, en su último tramo, sorprendente por su calidad, ubicación y características. Se trata de una representación de María Magdalena recostada, cuyo cuerpo se alarga extraordinariamente para adaptarse a su singular marco arquitectónico. La Magdalena sujeta un libro abierto con su mano izquierda y apoya el mentón sobre el brazo derecho, que reposa sobre una calavera, símbolo de la fugacidad de la vida humana. Su actitud se refiere a la meditación en relación con la lectura sagrada y, como es habitual en la iconografía occidental de la santa, la figura presenta una sensualidad y un atractivo físico que se refieren a su supuesto pasado como prostituta, perdonada por Jesús. No falta tampoco el tarro de ungüentos con el que ungió a éste en Betania. Sin embargo, es muy posible que en la María Magdalena de la tradición iconográfica se reúnan tres personajes bíblicos diferentes: la pecadora anónima que unge los pies de Jesús, María, la hermana de Lázaro, que también derrama perfume sobre Cristo y le seca los pies con sus cabellos, y la Magdalena discípula de Jesús.

Relieve de la Magdalena en la Escalera de Soto

En cualquier caso debe subrayarse el protagonismo de la Magdalena en un lugar tan destacado como la monumental escalera, que pone en contacto la planta baja del claustro con el piso alto, que a su vez abre el edificio hacia el cielo. No en vano, María Magdalena está presente a los pies de la Cruz en el Calvario y en el Santo Entierro y es a quien se aparece por primera vez Cristo Resucitado. Es posible que en el programa iconográfico de la escalera se quiera aludir también con el relieve de la Magdalena lectora y meditativa, más que penitente, al camino hacia la biblioteca, que originalmente se encontraba en el piso alto del monasterio. También los medallones con profetas y evangelistas en la parte superior de la caja de la escalera y la mano de Dios en la balaustrada del tercer tramo parecen buscar un paralelismo entre un ascenso espiritual y la subida por la escalera, coronada por la Magdalena lectora.

miércoles, 22 de agosto de 2018

El arte rupestre del Sahara Occidental en la Vitrina Cero del Museo Arqueológico Nacional

Hasta el 30 de septiembre se puede ver en el Museo Arqueológico Nacional una selección de sus colecciones procedentes del antiguo Sáhara español en la llamada Vitrina Cero. Se trata de un espacio situado en la entrada del museo en el que de manera rotativa se muestran piezas y temas singulares, que complementan y enriquecen la exposición permanente. Y en este verano podemos ver en ella objetos reunidos cuando el citado territorio se encontraba bajo la administración española. La mayoría proceden de la colección del profesor Julio Martínez Santa-Olalla, que dirigió expediciones en Saguía el Hamra (as-Sāqīya al-Hamrā´), el territorio septentrional del Sáhara Occidental en los años 40 del siglo pasado. El Estado Español adquirió a sus herederos en 1975 dichas piezas, que se conservan en el Museo Arqueológico.


Se trata de seis losas grabadas con técnicas como el piqueteado, la abrasión y la incisión que presentan motivos zoomorfos, como leones, elefantes o antílopes en las etapas más antiguas y bóvidos en tiempos más recientes, que se relacionan con la ganadería. Todas están fechadas entre el final del Paleolítico y la Baja Antigüedad, pero la mayoría se limitan al Neolítico y son un testimonio de un pasado mucho más húmedo que el momento actual. Desde el punto de vista formal, cabe señalar que los ejemplos más remotos tienen un marcado carácter naturalista, pero progresivamente se fue imponiendo un estilo más esquemático.