EL PLACER DE LA CULTURA

miércoles, 20 de junio de 2018

Nuestro itinerario del Día de la Poesía con la Biblioteca Regional, en Radio Nacional de España

El pasado 21 de marzo realizamos un itinerario para la Biblioteca Regional de Madrid con el placentero objetivo de celebrar el Día Internacional de la Poesía. La periodista de Radio Nacional Cristina Hermoso de Mendoza nos acompañó en nuestro paseo y a continuación realizó un cuidado reportaje que se puede escuchar en la web de Radio 5. Un magnífico recuerdo de una grata actividad en la que participaron activamente los asistentes, usuarios de la Biblioteca.

Imagen relacionada
Versos de Lope de Vega en el pedestal de la estatua
de Álvaro de Bazan, en la plaza de la Villa



viernes, 1 de junio de 2018

Todo el horror de Auschwitz en un dibujo

El 27 de enero de 1945 los soviéticos entraron en Auschwitz y liberaron a unos 7.000 internos que los guardias de las SS habían abandonado 10 días antes, cuando huyeron ante la inminente llegada del  Ejército Rojo. Los nazis se habían llevado a más de 60.000 prisioneros del campo de trabajo y  exterminio, los que se encontraban en un estado menos calamitoso, y a los que habían obligado a caminar hacia el interior de Alemania en lo que se conoce como “la marcha de la muerte”. Los soviéticos hallaron en el campo a los supervivientes más famélicos, incapaces de andar. 

En la sobrecogedora exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos, que se puede visitar en el Centro de Exposiciones Arte Canal hasta el 17 de junio, el arte tiene una presencia pequeña pero fundamental. Objetos, impresionantes por su poder evocador, y fotografías, implacables por su carácter documental, son los protagonistas. Pero unos cuantos dibujos, entre ellos, los del superviviente David Olére, impactan por la capacidad expresiva de este lenguaje artístico.

Uno de los dibujos más impresionantes reproducidos en la muestra es el de Zinovii Tolkatchev (1903-1977), artista judío que formó parte de las fuerzas soviéticas que liberaron Auschwitz. Nacido en Bielorrusia, Tolkatchev había estudiado arte en Kiev y desde finales de los años 20 pudo desarrollar una importante carrera, con destacados capítulos como una exposición sobre la muerte de Lenin o la ilustración de numerosos libros.  Entre 1941 y 1945 sirvió como artista oficial del Ejército Rojo y cuando llegó a Auschwitz ya había sido testigo, en el verano de 1944, de la liberación del campo de exterminio de Majdanek. Las terribles escenas que pudo contemplar en ambos lugares le inspiraron obras tan impactantes como la que se reproduce en la exposición del Centro del Canal.


Los dibujos de Tolkatchev son fruto de un impulso documental y, de hecho, fueron expuestos incluso antes de terminar la Guerra, en el contexto de la investigación de los crímenes nazis. En el caso del dibujo que nos ocupa es especialmente espeluznante el hecho de que el soporte sea un papel con membrete oficial del campo. Tal vez el artista había agotado su papel de dibujo y la urgencia de documentar el horror le impulsó a emplear un soporte como los que habían servido para transmitir las más terribles órdenes y en el que puede leerse: Kommandantur Konzentrationslager Auschwitz. El texto se convierte así en una parte fundamental de la obra.
En el dibujo podemos ver a una persona, sin duda un superviviente, con la cabeza cubierta por un velo, tal vez por ello se trate de una mujer, y las manos cubriendo su rostro. Los artistas han explotado a lo largo de la historia la enorme capacidad expresiva del rostro humano y de los innumerables gestos y muecas que es capaz de realizar. Pero en este caso Tolkatchev oculta la cara de la persona retratada, lo que parece una contradicción, y logra así transmitir una expresión de dolor universal. Cubrir el propio rostro implica no querer mirar y a la vez impedir ser visto, es decir expresa un rechazo a la realidad, que, parodójicamente tiene más fuerza visual que cualquier gesto facial. La ausencia de rasgos personales confiere a la figura una potencia universal, de manera que la mujer representa no a una persona concreta sino a todos los supervivientes de Auschwitz y a todos las víctimas del horror en general.

La proximidad de la figura, que ocupa buena parte del papel, en primerísimo plano, pero que deja ver a la derecha un somero paisaje del campo de exterminio, le confiere una conmovedora monumentalidad. La línea es el elemento definitorio del dibujo, pero en este caso ha sido sustituida por los vigorosos trazos, firmes y rápidos que delimitan la figura, las manos, los dedos y los pliegues del manto y que dotan a la imagen de una gran intensidad dramática. El sombreado, el otro componente del dibujo, tiene un papel secundario en este caso, pero se aplica con seguridad y con una riqueza y variedad de intensidad muy expresivas. La reserva, es decir, la superficie no cubierta por el lápiz, tiene un gran protagonismo, sobre todo en el caso de las manos, en contraste con los oscuros trazos de los contornos.

Todas estas características determinan que el dibujo no exprese la felicidad por la liberación, sino la constatación del infierno hallado por los soldados soviéticos. Las palabras de Primo Levi, escritor italiano superviviente de Auschwitz, que acompañan en el catálogo de la exposición al dibujo de Tolkatchev, nos ofrecen la mirada de las víctimas de los nazis sobre los testigos soviéticos de la liberación y nos ayudan a comprender la génesis de la obra:

Cuando [los soldados soviéticos] llegaron a la alambrada no nos saludaron ni sonrieron. Parecían oprimidos, más que por la compasión, por una cohibición desconcertada que les sellaba los labios y les clavaba los ojos a aquella escena fúnebre. Era la misma vergüenza (…) que siente el hombre justo ante los crímenes cometidos por otros, el remordimiento que producen la existencia misma de estos crímenes y el que hayan sido introducidos de manera irrevocable en el mundo de las cosas que existen.

lunes, 30 de abril de 2018

Las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid celebran el 175 aniversario del nacimiento de Galdós

Las Bibliotecas Públicas de Madrid celebran en 2018 el 175 aniversario del nacimiento de Benito Pérez Galdós con un amplio programa de actividades del que Atacama Servicios Culturales tiene el honor de formar parte. Itinerarios guiados, talleres y clubes de lectura tienen como objetivo fomentar la lectura de la obra del escritor canario que vivió en Madrid la mayor parte de su existencia y que dedicó a esta ciudad casi todos sus trabajos.


Atacama ha preparado para las Bibliotecas un itinerario sobre el 2 de mayo de 1808 en los Episodios Nacionales que se celebrará en la misma fecha pero 210 años después de los hechos revividos por Galdós en su vibrante relato histórico. 

Asimismo hemos ideado un ciclo de seis itinerarios a través de los cuales recorreremos casi todos los escenarios de la monumental novela Fortunata y Jacinta. El primero está dedicado al territorio de Jacinta, es decir el espacio de la burguesía textil del Madrid de Sexenio Revolucionario y el inicio de la Restauración. Los otros cinco permitirán conocer los diversos territorios habitados por Fortunata, espacios populares del centro y el ensanche de la ciudad decimonónica.

Más información en el Portal del Lector


martes, 17 de abril de 2018

Galdós y la Noche de San Daniel


Apenas llevaba tres años Benito Pérez Galdós en Madrid cuando estalló la conocida como Noche de San Daniel o del Matadero. Matriculado en la Universidad Central, donde cursaba estudios de Derecho, el joven Galdós fue testigo del cese del rector Juan Manuel Montalbán por orden gubernamental el 7 de abril de 1865. La causa de esta medida estaba precisamente en que Montalbán no había destituido a los catedráticos, entre ellos los futuros presidentes de la I República, Emilio Castelar y Nicolás Salmerón, que habían mostrado su oposición a la política del gobierno conservador de Narváez y defendían ardientemente su libertad de cátedra.


La casa del rector Montalbán, en el nº 3 de la calle de Santa Clara

Tres días después, en la noche del 10 de abril, algunos estudiantes tenían previsto congregarse junto a la casa del rector, curiosamente la misma en la que, veintiocho años antes se había suicidado Larra, es decir, la situada en el nº 3 de la calle de Santa Clara, para dar una serenata de apoyo a Montalbán. Pero las fuerzas de seguridad impidieron la concentración, pese a que había sido autorizada, lo que provocó la indignación de los estudiantes y otros manifestantes que se unieron. El escritor participó en los incidentes, que se extendieron por buena parte del centro de Madrid, en especial la Puerta del Sol, donde “me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana”, según dice en sus Memorias de un desmemoriado.

La represión fue una verdadera carnicería y causó más de 10 muertos y casi 200 heridos. Este incidente fue el hecho más importante de un conjunto de actuaciones que distinguieron al gobierno de Narváez por su actitud autoritaria, intransigente y represiva, y acabaron por desacreditarlo ante la opinión pública más informada. En junio de 1865 fue relevado por O’ Donnell.


La Noche de San Daniel en la Puerta de Sol, según una ilustración publicada en un periódico francés

En el comienzo de Fortunata y Jacinta, Galdós hace participar a Juanito Santa Cruz, niño de papá y protagonista de la novela, junto a sus amigotes de la Universidad en los incidentes:

Todos ellos, a excepción de Miquis que se murió en el 64 soñando con la gloria de Schiller, metieron infernal bulla en el célebre alboroto de la noche de San Daniel. Hasta el formalito Zalamero se descompuso en aquella ruidosa ocasión, dando pitidos y chillando como un salvaje, con lo cual se ganó dos bofetadas de un guardia veterano, sin más consecuencias. Pero Villalonga y Santa Cruz lo pasaron peor, porque el primero recibió un sablazo en el hombro que le tuvo derrengado por espacio de dos meses largos, y el segundo fue cogido junto a la esquina del Teatro Real y llevado a la prevención en una cuerda de presos, compuesta de varios estudiantes decentes y algunos pilluelos de muy mal pelaje. A la sombra me lo tuvieron veinte y tantas horas, y aún durara más su cautiverio, si de él no le sacara el día 11 su papá, sujeto respetabilísimo y muy bien relacionado.

¡Ay!, el susto que se llevaron D. Baldomero Santa Cruz y Barbarita no es para contado. ¡Qué noche de angustia la del 10 al 11! Ambos creían no volver a ver a su adorado nene, en quien, por ser único, se miraban y se recreaban con inefables goces de padres chochos de cariño, aunque no eran viejos. Cuando el tal Juanito entró en su casa, pálido y hambriento, descompuesta la faz graciosa, la ropita llena de sietes y oliendo a pueblo, su mamá vacilaba entre reñirle y comérsele a besos. El insigne Santa Cruz, que se había enriquecido honradamente en el comercio de paños, figuraba con timidez en el antiguo partido progresista; mas no era socio de la revoltosa Tertulia, porque las inclinaciones antidinásticas de Olózaga y Prim le hacían muy poca gracia. Su club era el salón de un amigo y pariente, al cual iban casi todas las noches D. Manuel Cantero, D. Cirilo Álvarez y D. Joaquín Aguirre, y algunas D. Pascual Madoz. No podía ser, pues, D. Baldomero, por razón de afinidades personales, sospechoso al poder. Creo que fue Cantero quien le acompañó a Gobernación para ver a González Bravo, y éste dio al punto la orden para que fuese puesto en libertad el revolucionario, el anarquista, el descamisado Juanito.

viernes, 16 de marzo de 2018

Celebramos el Día de la Poesía con la Biblioteca Regional

Atacama Servicios Culturales ha preparado un itinerario guiado dentro de la programación de la Biblioteca Regional de Madrid para celebrar el Día de la Poesía, que tendrá lugar el próximo 21 de marzo.


Se trata de un paseo por el corazón de la ciudad en el que los participantes irán acompañados en todo momento por los versos de grandes escritores que, entre el siglo XVI y el XX han dedicado a Madrid o a algún lugar concreto de la ciudad su poesía.

Sirvan como prólogo estos versos de Lope de Vega:

Hermosa Babilonia en que he nacido
para fábula de propios y de extraños,
centro apacible, dulce y patrio nido.
Cárcel de la razón y del sentido,
escuela de lisonjas y de engaños,
campo de alarbes con diversos paños,
Elisio entre las aguas del olvido.

Más información en el Portal del Lector y en las redes sociales de la Subdirección General del Libro: TwitterInstagramFacebook:  


domingo, 18 de febrero de 2018

El misterioso Manuscrito Voynich

El martes 13 de febrero se presentó en el Instituto Geográfico Nacional la edición del facsímil del Manuscrito Voynich, considerado el códice más misterioso de la Historia. El IGN ha sido la primera institución española en adquirir un ejemplar de esta réplica editada por la empresa burgalesa Siloé, que ha conseguido en exclusiva los derechos de reproducción de la Universidad de Yale, que guarda el original en su mítica  Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.
Pablo Molinero, uno de los socios de Siloé, explicó en el salón de actos del IGN que han realizado una tirada de 898 ejemplares con una calidad extraordinaria, de manera que puede considerarse más una réplica que un facsímil, ya que reproduce no sólo la imagen del original, sino la textura de la vitela sobre la que está escrito, e incluso el sonido de sus páginas cuando se pasan con la mano. En efecto pudimos comprobar estas características al hojear y ojear uno de los ejemplares durante la presentación. 


El Manuscrito Voynich está escrito en una lengua desconocida, que hasta el momento nadie ha podido descifrar, pese a que son muchas las personas que en todo el mundo llevan años intentándolo. El texto está ilustrado con imágenes de una calidad pictórica modesta, con un estilo algo infantil, tan desconcertantes o más que la propia escritura. Se trata de plantas fantásticas, constelaciones desconocidas y mujeres desnudas bañándose en una charca verde. Todo ello ahonda en el misterio Voynich.


El carbono 14 ha permitido fechar tanto la vitela como la tinta y los pigmentos en el siglo XV. El descubridor del manuscrito fue Wilfrid M. Voynich, un bibliófilo lituano de origen polaco con una biografía apasionante, que en 1912 adquirió a los jesuitas en Villa Mondragone, al sudeste de Roma, unos 30 manuscritos y libros antiguos, entre ellos el que nos ocupa. El manuscrito incluye una carta adjunta, fechada en 1665, escrita por el rector de la Universidad de Praga, Johannes Marcus Marci, en la que se indica que el manuscrito había pertenecido al emperador y gran coleccionista Rodolfo II y que el posible autor era Roger Bacon, aunque la cronología del franciscano, que vivió en el siglo XIII, no coincide con la datación del carbono 14. Podría, no obstante, ser el manuscrito una copia de un original más antiguo, lo que no descartaría del todo a Bacon como autor.


El texto podría estar escrito en un lenguaje desaparecido, o bien puede estar cifrado o tal vez sea un simple invento, un engaño quizás dirigido a Rodolfo II o a un propietario más antiguo. Otros aseguran que fue Voynich el que lo escribió y que sería una falisficación. Hay quien defiende la autoría de un Leonardo da Vinci niño o adolescente. E incluso hay quien apunta hacia un autor extraterrestre. Las investigaciones parecen concluir que el texto está escrito en un idioma real, que, por ejemplo, cumple la Ley de Zipf, que comparten todas las lenguas existentes.


El misterio continúa.
Más información aquí

Agradecemos a Resu que nos invitara a asistir a la presentación del facsímil.

domingo, 11 de febrero de 2018

Madrid bajo el tsunami

Instalación de la artista Janet Echelman dentro del programa de arte urbano "Cuatro estaciones" con motivo de la conmemoración del IV centenario de la Plaza Mayor

¿Qué estará pensando...?

La obra, denominada 1.8 y dedicada al invierno, está realizada tomando los datos científicos emitidos por las olas durante el tsunami de Japón del año 2011. 

Fotografías realizadas por Beatriz García Traba 

Las vibraciones producidas por las olas aceleraron la rotación de la tierra acortando la longitud del día en 1.8 microsegundos, conectando de esta manera a todos los habitantes de la tierra. 

Felipe III afectado temporalmente por las olas

Hay momentos en que se puede captar la magia de lo material y lo inmaterial... Angelus Silesius, nacido tres años después de la muerte de Felipe III, parece contar lo que siglos después contemplarían los madrileños.

"La luz es la fuerza de todo
tú mismo vives en la luz
si tú no fueras el fuego 
toda luz se extinguiría" 




lunes, 29 de enero de 2018

El azulejo Fortuny en el Prado


La exposición dedicada a Mariano Fortuny, que permanecerá abierta en el Museo del Prado hasta el 18 de marzo, nos ha permitido comprobar que han envejecido mejor sus acuarelas, dibujos o grabados que sus óleos preciosistas. Pero también que su coleccionismo apasionado le impulsó a reunir obras magníficas como el conocido como “azulejo Fortuny”, aparecido en una casa del Albaicín en 1871 y adquirido por el pintor. Actualmente pertenece al Instituto Valencia de Don Juan y, por lo tanto, no es accesible al público, de manera que la muestra del Prado es una magnífica ocasión (ya ha habido otras, afortunadamente) de disfrutar de esta pieza realmente excepcional.


Es un azulejo nazarí, el último periodo de la historia de al-Andalus, de dimensiones extraordinarias, 108 x 63 cm., tamaño que supone una enorme dificultad técnica. Fue realizado durante el reinado de Yusuf III (1408-1417) con la técnica del reflejo metálico, con tres cochuras, las dos primeras para fijar la forma y decoración y la última para dar el dorado mediante fuego oxidante, aplicando una solución de cobre y mercurio. Debió de decorar alguna sala de la Alhambra, seguramente en posición vertical, como hoy se expone.
Pertenece al grupo de los azulejos nazaríes decorados exclusivamente en dorado, frente a otros que también incluyen azul, en ambos casos sobre fondo blanco. Se organiza, a modo de un tapiz, con un reborde rectangular y decoración organizada simétricamente. En el recuadro aparece una inscripción árabe en letra cursiva repetida seis veces, como si fuera una jaculatoria, enmarcada por una cartela geométrica con decoración de lazos curvos que rodean motivos vegetales y el escudo nazarí. El texto, que está en reserva, sobre fondo dorado, dice:

Gloria a nuestro señor el sultán Abi-l-Hayyay al-Nasir li-din Allah
[es decir, Yusuf III]

La decoración del espacio interior se organiza con una simetría en la composición general pero no en los detalles. Presenta escudos nazaríes en el eje central, que están rodeados de grandes palmetas que rematan en forma de cabeza de dragón y aves estilizadas. En el fondo encontramos motivos vegetales de menor tamaño pero muy profusos que recuerdan, lo mismo que los remates en cabeza de dragón, al arte gótico, y que serán característicos de la cerámica de Manises posterior. Aunque no debemos buscar una interpretación literal de esta decoración, se refiere sin duda a la exaltación del soberano y su dinastía y a la prosperidad y abundancia pretendida bajo su reinado.


martes, 2 de enero de 2018

Los Reyes Magos al oeste del Rhin

Benito Pérez Galdós realizó entre 1886 y 1887 un viaje por diferentes países de Europa, entre ellos Alemania. En sus Memorias de un desmemoriado (1915-1916), cuenta cómo al llegar a Colonia tras un viaje por el Rhin, salió “como una flecha disparado hacia la catedral, el monumento gótico más grande y perfecto que en el orbe existe. En el exterior descuellan sus dos torres y los airosos botareles; en el interior causan maravilla las vidrieras, imitación habilísima de las antiguas, como las que lucen en nuestra catedral de León Pulchra Leonina"

La catedral de Colonia en 2016. Foto: Martín Juez García

Continúa don Benito: "En las capillas se admiran hermosas obras de arte, y en el ábside los sepulcros de los Reyes Magos. Por cierto que nunca pude comprender cómo se encuentran a orillas del Rhin las momias o esqueletos de los soberanos de Oriente. ¿Será que cuando vienen estos señores a repartir juguetes a los niños en la fiesta de la Epifanía se quedan por acá para esperar al año siguiente?".


Arca de los Reyes Magos en la catedral de Colonia en 2016. Fotos: Paco Juez

En  efecto a mediados del siglo XII el emperador Federico Barbarroja regaló a la ciudad de Colonia las reliquias de los Reyes Magos, procedentes de Milán, adonde habían llegado desde Constantinopla. Allí habían ido a parar por mediación de la emperatriz Elena, gran buscadora de reliquias, que las había localizado en Saba. 
La presencia de los supuestos restos de los Magos junto al Rhin provocó la masiva peregrinación a Colonia, que permitió a su vez la construcción de la gran catedral gótica en el siglo XIII a modo de gigantesca urna de piedra para las reliquias. Los Reyes descansan en una gran pieza de oro con forma de basílica, situada en la cabecera de la catedral y decorada con una rica iconografía alusiva a su contenido. Relicario y catedral son testimonio de la importancia de las peregrinaciones en la Edad Media desde el punto de vista económico, social y cultural.

lunes, 18 de diciembre de 2017

La Nochebuena madrileña durante el Trieno Liberal, según un viajero irlandés

Michael Joseph Quin (1796 –1843) fue un jurista, escritor, periodista, editor y viajero irlandés, que visitó España durante el Trienio liberal. Escribió sus experiencias en el Morning Herald londinense, más tarde publicadas en forma de libro con el título A Visit to Spain. También tradujo al inglés las memorias de Fernando VII dos años después de su visita a España. El éxito de su primer libro de viajes, que contó con una segunda edición en inglés y una traducción al alemán, le impulsó a realizar otros periplos por distintas regiones europeas y a publicar los correspondientes relatos de los mismos.

Quin partió de Londres en octubre de 1822, cruzó el Canal de la Mancha, atravesó Francia y el 15 de noviembre cruzó la frontera de Bayona. El día 24 llegó a Madrid, donde permaneció hasta el 26 de marzo del año siguiente, fecha en la que comenzó una gira por Andalucía. El 25 de abril de 1823 inició su viaje de regreso desde Madrid y prácticamente se cruzó por el camino con los Cien Mil Hijos de San Luis.

A continuación incluimos un fragmento del relato de Quin, correspondiente a la descripción de la celebración de la Noche Buena en Madrid en aquel lejano 1822, según traducción de Hugh Thomas (Antología de Madrid. Selección e introducción de Hugh Thomas. Gadir Editorial. Madrid, 2004 ( 1ª. ed. 1988)). El texto incorpora la mirada del viajero sobre la festividad popular que tenía lugar durante la tarde y la noche del 24 de diciembre, con protagonismo de panderetas y otros instrumentos, y se refiere, sin nombrarlo al mercado de las plazas de Provincia y de Santa Cruz, donde la gente los adquiría, así como a la Misa del gallo y su peculiar celebración musical:

La Navidad se sigue celebrando en Madrid del mismo modo que un siglo atrás. La víspera de ese día todavía no ha anochecido cuando grupos de hombres, mujeres y niños recorren las calles con antorchas, muchos de ellos armados con panderetas que hacen sonar con energía mientras avanzan en una especie de procesión que tiene algo de bacanal. Una tradición local afirma que los pastores que visitaron Belén el día de la Natividad llevaban instrumentos parecidos, con los que expresaban el sentimiento de alegría que los embargaba por haber recibido la nueva del nacimiento del Salvador. De ahí que semanas antes de Navidad se celebre una feria en Madrid en la que casi la única mercancía son las panderetas, y todas las familias, al menos las más humildes, creen que deben tener una. Si los más jóvenes no salen a recorrer las calles con ellas, las tocan en sus casas, a veces acompañados pro la guitarra, y pasan la noche entera bailando al son de esas panderetas o de otro instrumento al que llaman zambomba.

A las doce de la noche, en todas las iglesias se celebra la misa del gallo. En cuanto suenan las doce campanadas, el sacerdote sale de la sacristía ya revestido y se acerca al altar, iluminado y preparado para la ocasión. El órgano entona un himno de júbilo y empieza la misa. Durante la ceremonia se interpretan varias piezas de música nacional, en particular la que lleva el nombre de muñeira, que es una bonita y antigua composición. Pero lo más sobresaliente de esta ceremonia son los grupos de gente que tal vez llevan horas recorriendo las calles y que entran con sus guitarras y panderetas en las iglesias, y acompañan con sus instrumentos las melodías del órgano.


Jesús Evaristo Casariego. Mercado de Navidades en la Plaza Mayor de Madrid. 1836


lunes, 27 de noviembre de 2017

El ascenso de Galdós al Vesubio

Benito Pérez Galdós realizó un viaje por Italia en 1888, siguiendo los pasos de innumerables viajeros ilustres. En su particular grand tour recorrió Roma, Verona, Venecia, Florencia, Padua, Bolonia, Nápoles y Pompeya y en sus Memorias de un desmemoriado (1915-1916) dejó un breve testimonio de sus observaciones sobre el país transalpino. Uno de los relatos más interesantes es el que se refiere a su ascensión al Vesubio en compañía de su amigo José Alcalá Galiano y de otros viajeros, en su mayoría ingleses con la famosa guía Baedeker bajo el brazo; dos jóvenes anglosajonas llamaron especialmente la atención del escritor canario:

En la expedición se empleó un día de sol a sol. La primera parte se hace en coche por laderas preciosas cubiertas de viñas; a cada paso salían mujeres y niños ofreciéndonos uvas riquísimas. A la altura del Observatorio tomamos el tren funicular, y ¡arriba!, ¡arriba!


Entre nuestros compañeros de viaje predominaban los hijos de Albión, armados de Baedeker, con gruesos zapatones, indumento varonil en uno y otro sexo. Terminada la subida, nos hallamos al pie del cono de piedra pómez. Para llegar al cráter era requisito indispensable entenderse con los guías que hacen este servicio mediante un crecido estipendio. Dos hombres acompañaban a cada viajero, llevándole agarrado por ambos brazos. No olvidaré nunca el fatigoso avance por unos senderos en zigzag, pisando lavas ardientes, recibiendo a cada paso humaredas asfixiantes de vapores sulfúreos. El trayecto, aunque no es largo, se hace interminable por las dificultades del paso sobre el suelo movedizo y ardiente. Por fin, nuestros guías nos llevaron al borde del cráter y nos asomaron a él, sujetándonos fuertemente. ¡Horrendo espectáculo! De la honda cavidad brotaba con resoplido intermitente un chorro de fuego entre cuyas llamaradas veíamos pedazos de materias incandescentes que caían ante nuestros ojos con estrépito. Al lado nuestro, dos intrépidas inglesas, agarradas fuertemente por sus guías, no hacían más que gritar: “Oooh! Wonderfull!”

Imagen del Vesubio en 1883, cinco años antes del viaje de Galdós,
obtenida por  el fotógrafo alemán Giorgio Sommer 

La contemplación del cráter no podía durar más que segundos, porque el calor nos ahogaba. Bajamos a tropezones como autómatas, respirando azufre y doloridos de todo el cuerpo. Volvimos al funicular, donde encontramos a nuestras compañeras de cráter, las damitas inglesas. Cambiamos impresiones sobre lo que habíamos visto, porque Galiano poseía muy bien el inglés, y acabamos por hacernos amigos. Ellas pensaban ir a Palermo y subir al Etna. Yo, en inglés chapurreado, les di a entender que en cuestiones de cráteres en actividad me he quedado satisfecho con uno, y gracias.



martes, 7 de noviembre de 2017

Las estatuas de Madrid se mueven: Héroes del Dos de mayo

El grupo escultórico dedicado a los Héroes del Dos de Mayo, obra de Aniceto Marinas, es uno de los numerosos monumentos madrileños que ha sufrido varios desplazamientos antes de recalar en su ubicación actual. Tiene su origen en el modelado en yeso que realizó el escultor segoviano en su tercer año como pensionado de número en Roma y con el que obtuvo la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892. Fue entonces adquirido por el Estado para el Museo de Arte Moderno hasta que, con motivo del I Centenario del Dos de Mayo de 1808 y a iniciativa del Centro de Hijos de Madrid, se vació en bronce para levantar un monumento conmemorativo, financiado por suscripción popular.


Se inauguró en el centro de la glorieta de San Bernardo en 1908, aunque no dio tiempo a colocar el original en el mes de mayo y se puso una réplica de escayola; la escultura definitiva se instaló en noviembre del mismo año. Por cierto, la ubicación del monumento provocó el traslado de la escultura de Lope de Vega que se había inaugurado en aquel lugar en 1902.


En 1925 el Monumento a los Héroes del Dos de Mayo se trasladó a la glorieta de Quevedo hasta que dejó su sitio al titular de la plaza, que sigue hoy allí. Fue en 1967, cuando el monumento se llevó a su actual ubicación, en sustitución de otra escultura pública, la del Teniente General Manuel Cassola, obra de Mariano Benlliure, la cual fue trasladada a la plaza de Mariano de Cavia, y más tarde al Parque del Oeste. Desde entonces el grupo del Dos de Mayo se encuentra en los jardines de Ferraz, un lugar aislado y poco apropiado, rodeado por la calzada de la calle del mismo nombre y por las entradas del túnel hacia la calle Irún.

En este video pueden seguirse los movimientos de esta obra de Aniceto Marinas: VIDEO.  


lunes, 23 de octubre de 2017

Cien años del asalto al Palacio de Invierno

El reportero estadounidense John Reed fue testigo en Petrogrado de la conquista del poder por los bolcheviques en octubre de 1917. El día 24 Trotski había dado las órdenes finales para el golpe frente al Gobierno de Kerensky. En la mañana del 25 Lenin anunció su derrocamiento y el paso del poder del Estado al sóviet de Petrogrado. En la noche del 25 de octubre Reed estuvo entre los soldados y obreros armados que asaltaron el Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional, en Petrogrado. En un fragmento de su famoso libro, Diez días que estremecieron al mundo, publicado al año siguiente, podemos revivir aquel episodio histórico de la Revolución Rusa:

La tropa, que se componía de varios centenares de hombres, descansó algunos minutos, apretujada detrás de la columna, recuperó la calma y después, como no tuviera nuevas órdenes, volvió a avanzar espontáneamente. Gracias a la luz que brotaba de las ventanas del Palacio de Invierno, yo había logrado distinguir que los dos o trescientos primeros eran guardias rojas, entre los cuales se hallaban mezclados solamente algunos soldados. Escalamos la barricada de maderos que defendía el Palacio y lanzamos un grito de júbilo al tropezar en el otro lado con un montón de fusiles, abandonados allí por los junkers. A ambos lados de la entrada principal las puertas estaban abiertas de par en par, dejando salir la luz, y ni una sola persona salió del inmenso edificio.

Fotograma de la película Octubre (1928), de  Serguéi Eisenstein,
que ilustra el asalto al Palacio de Invierno

La oleada impaciente de la tropa nos empujó por la entrada de la derecha, la cual conducía a una vasta sala abovedada, de muros desnudos: la bodega del ala Este, de donde partía un laberinto de corredores y escaleras. Guardias rojas y soldados se lanzaron inmediatamente sobre grandes cajas de embalaje que se encontraban allí, haciendo saltar las tapas a culatazos y sacando tapices, cortinas, ropa, vajilla de porcelana, cristalería ... Uno de ellos mostraba con orgullo un reloj de péndulo de bronce que llevaba colgado de la espalda. Otro había incrustado en su sombrero una pluma de avestruz. El pillaje no hacía más que comenzar cuando se escuchó una voz: "¡Camaradas, no toquéis nada, no agarréis nada, todo esto es propiedad del pueblo!" Inmediatamente repitieron veinte voces: "¡Alto! ¡Volved a ponerlo todo en su lugar, prohibido agarrar nada, es propiedad del pueblo!" Las manos se abatieron sobre los culpables. Los tejidos de Damasco, las tapicerías, fueron arrebatadas a los saqueadores; dos hombres se hicieron cargo del reloj de bronce. Los objetos, bien o mal, fueron colocados otra vez en sus cajas y algunos de los propios soldados se encargaron de montar la guardia. Esta reacción fue sumamente espontánea. En los corredores y las escaleras, debilitadas por la distancia, se escuchaba repercutir las palabras: "¡Disciplina revolucionaria! ¡Propiedad del pueblo!"

domingo, 15 de octubre de 2017

Nueva edición del curso Cómo ver (y disfrutar) la pintura

El 18 de octubre iniciamos una nueva serie del ciclo Cómo ver (y disfrutar) la pintura en la librería Tierra de Fuego, con el curso: Introducción al lenguaje de la pintura: análisis técnico y formal.

Más información en la web de Tierra de Fuego.

Vídeo sobre el curso:



domingo, 24 de septiembre de 2017

Atacama en la XIV Semana de la Arquitectura

Atacama Servicios Culturales participa una vez más en la Semana de la Arquitectura, de la mano de las Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid. Entre los días 29 de septiembre y 7 de octubre realizaremos una serie de itinerarios guiados, a los que se puede asistir previa inscripción, que permitirán al participante descubrir los secretos de la arquitectura y el urbanismo de Madrid en diferentes épocas.

El programa de actividades y toda la información para realizar las inscripciones en los paseos se puede consultar en el Portal del Lector.



Los itinerarios que realizaremos este año son los siguientes:

Viernes 29 de septiembre, 18h. Madrid en tiempos del emperador Carlos V

Sábado 30 de septiembre, 18h. Arquitectura en el Madrid de la II República: el centro histórico

Domingo 1 de octubre, 18h. Vestigios del Madrid islámico

Lunes 2 de octubre, 18h. El arte del hierro

Martes 3 de octubre, 18h. Madrid, la corte de los Austrias

Miércoles 4 de octubre, 18h. Transformaciones urbanas y arquitectónicas del S.XIX: el Madrid galdosiano

Jueves 5 de octubre, 18h. Arquitectura en el Madrid de la II República: la Gran Vía y Argüelles

Viernes 6 de octubre, 18h. El Madrid de Beatriz Galindo

Sábado 7 de octubre, 18h. El Ensanche del S.XIX: el barrio de Salamanca