EL PLACER DE LA CULTURA

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lunes, 29 de abril de 2024

Convivium, exposición sobre la dieta mediterránea en el Museo Arqueológico Nacional

La Unesco incluyó en 2013 la dieta mediterránea en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en virtud de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Se trata de una rica y compleja manifestación cultural, fruto de milenios de evolución que comprende, no sólo el mero acto de comer, sino también los conocimientos y técnicas de obtención y elaboración de alimentos, las formas de transporte, almacenamiento y comercio de los productos, las prácticas tradicionales, sociales, simbólicas y rituales de compartir la comida y de comer juntos y los valores de hospitalidad, de vecindad, de amistad, de diálogo y de cohesión familiar y social.

El Museo Arqueológico Nacional ha inaugurado el 29 de abril una exposición dedicada a la dieta mediterránea que estará abierta hasta el 1 de septiembre. Su título es CONVIVIUM. Arqueología de la dieta mediterránea y se inspira en un texto de Cicerón:

Y no medía el deleite de estas comidas tanto por los placeres del cuerpo como por el encuentro y la charla con los amigos. Pues nuestros antepasados hicieron bien en llamar convivium a las reuniones de amigos para comer, porque suponía una unidad de vida, y lo hicieron mejor que los griegos, que a esto mismo llaman “bebida conjunta” o “cena conjunta”, de manera que en esta clase de reuniones parecen considerar como lo más importante lo que en realidad lo es menos.

(Cicerón, De Senectute, XIII, 45, trad. N. Fidalgo Díaz, en Ed. Triacastela)

Se podrá visitar con entrada gratuita durante el horario de apertura del Museo, el cual ha organizado visitas guiadas, que realizará Atacama, además de otras muchas actividades que se pueden consultar en la web del MAN.


martes, 24 de octubre de 2023

Túnez en sepia y Túnez en color

Entre el 10 de octubre de 2023 y el 14 de enero de 2024 se podrá visitar en el MAN la exposición Túnez en sepia. Fotografías de la colección del Museo Arqueológico Nacional. Organizada por el Ministerio de Cultura y Deporte y por el propio Museo y comisariada por cuatro de sus conservadoras, Virginia Salve Quejido, María Alonso Lescún, Núria Benavent Bataller y Ana Cabrera Díez, la muestra es una oportunidad excelente para conocer uno de los fondos de fotografía patrimonial más interesantes que custodia el MAN. Además, el Museo ha organizado visitas guiadas a la exposición y otras actividades en relación con ella.

Se exponen ciento una fotos, acompañadas de selectas piezas arqueológicas, documentos y libros pertenecientes al propio Museo. Las fotografías formaron parte de la Exposición Histórico-Europea de Madrid de 1892-1893, con la que se inauguró el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, en el marco de las celebraciones del IV Centenario del Descubrimiento de América. Al finalizar la muestra, el Bey de Túnez, Ali III ibn al-Husayn (1817-1902), que había enviado las fotografías para dicha exposición, donó las mismas, por lo que pasaron a formar parte de los fondos del MAN. Se trata de copias en papel a la albúmina, obtenidas a partir de negativos de vidrio al colodión. Por motivos de conservación se exponen excelentes reproducciones del tamaño de las originales.

Acueducto romano. Planicie de Zaghouan. 1855-1892

A través de las imágenes del siglo XIX el visitante se acercará al riquísimo patrimonio tunecino formado por los monumentos púnicos, númidas, romanos, bizantinos y de los diferentes periodos de la historia del país tras la conquista musulmana. También podrá deleitarse con algunas imágenes costumbristas y con interesantes fotografías de dos grandes museos tunecinos fundados poco después que el Museo Arqueológico Nacional: los actuales Museo Nacional del Bardo y Museo Nacional de Cartago.

Entre las fotografías de la exposición, nos detenemos en una vista exterior de la histórica ciudad de al-Qayrawān, fundada en 670 por los conquistadores musulmanes y convertida en capital de la dinastía aglabí en el siglo IX. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1966, al-Qayrawān, aparece en la foto que nos ocupa tras su muralla, con una de sus puertas almenadas y un bellísimo skyline de alminares y cúpulas. En la segunda mitad del siglo XIX la ciudad no se había extendido más allá de sus muros, como podemos ver en la foto, cuya datación no se puede concretar.

Vista de Kairuán.1855-1892

La fotografía me ha recordado el viaje que en 1914 realizó el artista suizo Paul Klee (1879-1940) a Túnez, en compañía de August Macke y Louis Moilliet, siguiendo una llamada que habían sentido antes también otros artistas centroeuropeos. Allí fue presa de una fascinación que le ayudó a encontrar un lenguaje artístico propio que fue desarrollando en los años siguientes. La imagen de al-Qayrawān en el 14 no debía de ser muy diferente de la que vemos en sepia en la fotografía de la exposición, salvo, claro está, por el color.

Entre lo abstracto y lo figurativo, la pintura tunecina de Klee investiga la luz y el color, siempre con un estilo poético y visionario. Busca la analogía entre lo representado (la ciudad) y la representación (el cuadro), como si la propia pintura estructurara su mirada sobre el paisaje.  Trata de evitar el subjetivismo, intenta concentrarse en la relación directa entre la naturaleza y el arte, pretende encontrar en la estructura del lenguaje pictórico la estructura del mundo. La austeridad de la arquitectura de volúmenes puros que vemos en la foto, junto a la luminosidad mediterránea y al intenso color de Túnez cambiaron para siempre a Klee.

Paul Klee. Ante las puertas de Qayrawan. 1914
Acuarela sobre papel sobre cartulina, 20,7 x 31,5 cm
Zentrum Paul Klee, Berna

En una acuarela titulada Ante las puertas de Qayrawan (1914), el pintor suizo nos muestra una imagen lejana de la ciudad, como en la fotografía, con su muralla y edificios. Ordena el paisaje circundante con masas de color, más pequeñas hacia el fondo, e incluye una caravana. El cielo intensamente azul está organizado a partir de campos de color, pero muy matizados. La luz del norte de África le impulsó a interesarse fundamentalmente por el color, que a partir de entonces fue siempre el centro de sus investigaciones artísticas. Un color transparente que construye una cuadrícula imperfecta, velada, que tiende a la desmaterialización.


lunes, 11 de septiembre de 2023

Dos mosaicos del Museo Arqueológico Nacional procedentes de la colección del marqués de Salamanca

En 1874 el Museo Arqueológico Nacional llegó a un acuerdo con José de Salamanca y Mayol (1811-1883) para adquirir su extraordinaria colección de antigüedades tras unas largas negociaciones. Reunida fundamentalmente en Italia, estaba compuesta por objetos en su mayor parte de la antigüedad clásica, pero los problemas económicos del marqués a partir de 1865 le obligaron a venderla. Afortunadamente, desde 1867 existía el Museo Arqueológico Nacional y, pese a las dificultades, pudo adquirir el conjunto arqueológico reunido por Salamanca e impedir su dispersión, destino que sí sufrió la colección pictórica del marqués.

La Vitrina CERO del museo, espacio destinado a mostrar piezas y temas singulares, que complementan y enriquecen la exposición permanente del MAN, está dedicada, hasta el 8 de octubre, a la colección arqueológica del marqués de Salamanca. En este enlace se puede saber más sobre esta instalación.

Vitrina CERO. José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca (1811-1883)
Museo Arqueológico Nacional, Madrid

Con motivo de esta pequeña exposición, ATACAMA ha preparado una serie de visitas guiadas organizadas por el museo en las que se analiza la propia Vitrina CERO, así como algunas de las obras expuestas en las salsa de la Hispania romana y de Grecia; asimismo los participantes podrán conocer, ya fuera del Museo, algunos edificios que forman parte de la primera etapa constructiva del marqués en el barrio que acabó llevando su nombre, Para poder participar en estas visitas es necesario inscribirse a través de la web del Museo.

Entre las obras incluidas en el recorrido por el museo se encuentran dos mosaicos romanos procedentes del yacimiento arqueológico de Los Mercados, situado en Durantón (Segovia), como demostró la profesora Mª Rosario Lucas Pellicer. Estas dos obras, junto con otros tres mosaicos fueron arrancados durante una excavación promovida en 1795 por Manuel Godoy y bajo la dirección del gran arquitecto Juan de Villanueva. Los cinco mosaicos se trasladaron e instalaron en al Real Sitio de Aranjuez, concretamente al jardín del Príncipe, hecho que pone de manifiesto la pasión por la antigüedad clásica que se sentía en la corte en aquella época. Allí se colocaron en el interior de la casa del Ermitaño, construcción pintoresca típica de un jardín dieciochesco a la inglesa, hoy desparecida. Ambas piezas fueron restauradas, como ha estudiado el profesor Joaquín Barrio Martín.

Fernando Brambilla. Vista de la casa del Ermitaño en el jardín del Príncipe de Aranjuez. 1832

El marqués de Salamanca compró más de medio siglo después dos de los mosaicos y los trasladó a su Finca de Vista Alegre, por lo que formaron parte de las alrededor de 1.500 piezas de su colección que el Museo Arqueológico Nacional adquirió. Gracias a ello se conservan y podemos disfrutarlos en la exposición permanente, puesto que los otros tres desaparecieron.

Uno de ellos, el mosaico de Medusa, fechado en el siglo III de nuestra era, se encuentra en la sección dedicada a la casa aristocrática romana y concretamente en la parte en la que se refiere al atrium. Una sencilla decoración geométrica enmarca el gorgoneion o máscara de la gorgona Medusa, que protegía a los propietarios de la casa del yacimiento segoviano.

Mosaico romano con cabeza de Medusa. S. III. Caliza
Museo Arqueológico Nacional, Madrid

En el otro se representa al Genio del Año, divinidad doméstica que protege el ciclo de las estaciones y favorece las cosechas, y se fecha a finales del siglo II. Se encuentra en la espectacular sala dedicada a la vida rural en la Hispania romana y representa un busto masculino con un cuerno de la abundancia, mediante el uso de una gran variedad de colores.

Mosaico romano con Genio del Año. Fines del s. II. Caliza y mármol
Museo Arqueológico Nacional, Madrid


sábado, 20 de mayo de 2023

La arqueología de Gran Canaria en el Museo Arqueológico Nacional

Entre el 30 de mayo y el 3 de septiembre la apasionante historia de la isla de Gran Canaria estará a tan sólo unos pasos de la calle Serrano de Madrid. En efecto, desembarca este verano en el Museo Arqueológico Nacional una exposición organizada por el Ministerio de Cultura y Deporte, el propio MAN, el Cabildo de Gran Canaria y el Museo Canario de Las Palmas, al que pertenecen la inmensa mayoría de las piezas arqueológicas que conforman la muestra.


Historias de una isla. Arqueología de Gran Canaria reúne un conjunto de piezas que permiten reconstruir la evolución social de la isla desde su poblamiento a principios de nuestra era hasta la actualidad. María del Carmen Cruz del Mercadal, del Museo Canario, es la comisaria de esta exposición. Y el Museo Arqueológico Nacional ha confiado a Atacama Servicios Culturales la organización de las visitas guiadas gratuitas a la muestra. Más información en la web del Museo.


domingo, 5 de junio de 2022

El arte como expresión del poder: el mimbar de la Mezquita de los Andalusíes de Fez

El pasado 24 de mayo se inauguró oficialmente la exposición En torno a las Columnas de Hércules. Las relaciones milenarias entre Marruecos y España en el Museo Arqueológico Nacional. Se trata de una muestra organizada conjuntamente por ambos países, concretamente por el Ministerio de Cultura y Deporte, el Museo Arqueológico Nacional, Acción Cultural Española y la Fondation Nationale des Musées du Royaume du Maroc.

La exposición pone de manifiesto las relaciones entre las dos orillas del Estrecho a lo largo de la historia, desde el Paleolítico hasta comienzos de la Edad Moderna. Y lo hace a través de más de 300 piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional y de cinco museos marroquíes, además de una obra singular del Museo del Prado. La muestra, comisariada por Eduardo Galán Domingo, jefe del Departamento de Prehistoria del MAN, y por el Abdelaziz El Idrissi, director del Museo Mohamed VI de Arte Moderno y Contemporáneo de Rabat, está organizada en capítulos históricos ordenados cronológicamente.


Es una gran oportunidad para reflexionar sobre los vínculos históricos entre los dos países y una ocasión única para disfrutar de extraordinarias piezas que se conservan en los museos marroquíes, como los bronces romanos de Volubilis y otros yacimientos norteafricanos, así como un variado conjunto de obras almorávides, almohades y, sobre todo, meriníes. Además, el Museo ha organizado visitas guiadas a la exposición.

Entre las obras islámicas procedentes de Marruecos queremos destacar un conjunto de paneles de madera tallada procedentes del mimbar de la Mezquita de los Andalusíes de Fez, el más antiguo de los conservados en Marruecos.  El mimbar es una especie de púlpito escalonado, de perfil triangular, desde el cual el imán dirige el sermón a los fieles en el interior de la mezquita.

Panel del almimbar de la Mezquita de los Andalusíes de Fez de época zirí (año 979).

Se exponen tres piezas de madera de cedro talladas y policromadas, pertenecientes al respaldo del citado mimbar, que pudimos ya contemplar hace 30 años en la Alhambra en la exposición Al-Andalus: las artes islámicas en España, organizada por The Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el Patronato de la Alhambra y Generalife (18 marzo-19 junio 1992). En la exposición de Granada se mostraron también otros dos paneles longitudinales procedentes de la parte superior de los laterales del mismo objeto.

Los tres paneles, procedentes del Musée Batha de Fez, son un magnífico testimonio de las luchas de poder que tuvieron lugar en el territorio del actual Marruecos entre dos grandes dinastías musulmanas que se atrevieron a confirmar desde el punto de vista teórico la realidad de la división política en el seno del islam y crearon sendos califatos a comienzos del siglo X (de la era cristiana). Me refiero a los fatimíes de Egipto, shiíes, y los omeyas cordobeses, sunníes.

Panel del almimbar de la Mezquita de los Andalusíes de Fez de época omeya (año 985).
Remate superior del respaldo

El mimbar fue construido por orden del emir Bulukīn ibn Zīrī, vasallo de los fatimíes en el año 979 (369 de la Hégira). Los ziríes, originarios de la Cabilia, habían creado un emirato en ʾIfrīqiyā (actual Túnez), subordinado a los fatimíes, pero a finales del siglo X llegaron a ocupar Fez, ciudad clave para el control del Magreb. Las mezquitas fatimíes carecían de alminar, lo que favoreció el desarrollo del mimbar como símbolo de su dominio, lo que explica la decisión de Bulukīn de encargar un púlpito en la mezquita fundada por los exiliados andalusíes en el siglo IX en Fez.


Panel del almimbar de la Mezquita de los Andalusíes de Fez de época omeya (año 985).

Cuando los Omeyas recuperaron el control de la ciudad en el año 985 (375 de la Hégira) destruyeron los dos paneles superiores del respaldo del mimbar, que, sin duda, incluían textos con el nombre del califa fatimí y fórmulas y bendiciones shiíes, y los sustituyeron por otros con una nueva inscripción conmemorativa con el nombre de Almanzor; además, el respaldo original fue enviado como trofeo a Córdoba. Posteriormente, en el siglo XIII, el mimbar fue remodelado por los almohades. Henri Terrasse fue el primer investigador que supo desentrañar la complicada y apasionante historia de este mueble.

En la exposición del MAN se muestran los tres paneles del respaldo del mimbar, uno, de forma rectangular y decorado con semicolumnas (parecen lomos de libros colocados en un estante), encargado por los ziríes, y los otros dos, uno rectangular y otro, el superior, rematado en semicírculo, pertenecientes a la reforma omeya del respaldo. Los paneles están decorados con bellos motivos vegetales y geométricos. Más de un siglo después de la reforma omeya del mimbar, ʽAlī ibn Yūsuf Yúsuf, segundo emir almorávide, construyó uno nuevo en la misma mezquita, sin duda para poner de manifiesto la soberanía almorávide sobre Fez.


lunes, 28 de marzo de 2022

Un paseo virtual por la arqueología y la historia de Madrid

Aula Virtual (https://manaulavirtual.es/) es una plataforma educativa alojada en la web del Museo Arqueológico Nacional y coordinada por María Jesús Rubio. Está destinada a docentes y escolares, pensada para que las colecciones del Museo puedan utilizarse como herramientas de aprendizaje dentro de la programación escolar. Ofrece itinerarios por el Museo adaptados para diferentes niveles académicos.


Entre los itinerarios propuestos para Bachillerato, hay uno dedicado al Madrid Arqueológico, en el que hemos participado invitados por el Museo. Nos hemos encargado de la selección de piezas y la redacción de los textos.


A través de las diferentes salas el itinerario recorre la historia de la ciudad de Madrid y su territorio circundante desde la Prehistoria.


Hemos seleccionado algunas vitrinas y dentro de ellas las piezas más significativas.


Desde la Prehistoria, viajando por la Edad del Hierro, la época de la Hispania romana y el periodo visigodo, se llega hasta al-Ándalus, el momento en el que nace Madrid como enclave militar y luego como pequeña ciudad.


El recorrido incluye también las salas de los reinos cristianos de la Edad Media y de la Edad Moderna, cuando Madrid se convierte en la corte del Imperio Hispánico, y concluye en el siglo XIX.




viernes, 2 de octubre de 2020

El maŷlis, un espacio de encuentro y diálogo, en el Museo Arqueológico Nacional

La Unesco incluyó en 2015 el maŷlis en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Lo define así: El maŷlis –que literalmente significa “lugar para sentarse”– es un sitio en el que se reúnen los miembros de las comunidades para discutir eventos y temas locales, intercambiar noticias, recibir invitados, entablar amistades y divertirse. Pese a no ser muy conocido en otros lugares del mundo, el maŷlis es una realidad fundamental en la sociedad árabe-islámica.

Vista del maŷlis recreado en la exposición

La exposición EL MAJLIS DIÁLOGO ENTRE CULTURAS, que se puede visitar en el Museo Arqueológico Nacional hasta el 17 de enero de 2021, recrea uno de estos salones, un espacio abierto, con alfombras en el suelo y asientos junto a las paredes, en torno al cual se muestra una selección de objetos procedentes de la ecléctica colección del Museo del Jeque Faisal Bin Qassim Al Thani, de Qatar (https://fbqmuseum.org/). 

Museo del Jeque Faisal Bin Qassim Al Thani

Estas piezas reflejan la interacción de las civilizaciones, el diálogo entre el pasado y el presente y, como el propio maŷlis, propician la tolerancia, el debate y la ampliación de los horizontes.

Mano de Fátima, procedente de Tánger, Siglo XIX

Los objetos ilustran tres temas: el diálogo entre religiones, la diversidad cultural y la interrelación entre estilos artísticos. Además, el Museo ofrece un amplio programa de actividades en torno a la exposición: http://www.man.es/man/exposicion/exposiciones-temporales/majlis.html.


Plato persa de cerámica vidriada del siglo XI que imita a la porcelana china

sábado, 10 de agosto de 2019

Artículos sobre la Pieza del Mes en la web del Museo Arqueológico Nacional


A lo largo de los muchos años de colaboración con el Museo Arqueológico Nacional hemos realizado en varias ocasiones la actividad de la Pieza del Mes. Hemos disfrutado del privilegio de explicar varias piezas de la colección del Museo que se exponen en las salas dedicadas a al-Andalus y el Mudéjar. 


En la web del MAN se pueden descargar los artículos correspondientes a cada una de esas obras emblemáticas:







miércoles, 22 de agosto de 2018

El arte rupestre del Sahara Occidental en la Vitrina Cero del Museo Arqueológico Nacional

Hasta el 30 de septiembre se puede ver en el Museo Arqueológico Nacional una selección de sus colecciones procedentes del antiguo Sáhara español en la llamada Vitrina Cero. Se trata de un espacio situado en la entrada del museo en el que de manera rotativa se muestran piezas y temas singulares, que complementan y enriquecen la exposición permanente. Y en este verano podemos ver en ella objetos reunidos cuando el citado territorio se encontraba bajo la administración española. La mayoría proceden de la colección del profesor Julio Martínez Santa-Olalla, que dirigió expediciones en Saguía el Hamra (as-Sāqīya al-Hamrā´), el territorio septentrional del Sáhara Occidental en los años 40 del siglo pasado. El Estado Español adquirió a sus herederos en 1975 dichas piezas, que se conservan en el Museo Arqueológico.


Se trata de seis losas grabadas con técnicas como el piqueteado, la abrasión y la incisión que presentan motivos zoomorfos, como leones, elefantes o antílopes en las etapas más antiguas y bóvidos en tiempos más recientes, que se relacionan con la ganadería. Todas están fechadas entre el final del Paleolítico y la Baja Antigüedad, pero la mayoría se limitan al Neolítico y son un testimonio de un pasado mucho más húmedo que el momento actual. Desde el punto de vista formal, cabe señalar que los ejemplos más remotos tienen un marcado carácter naturalista, pero progresivamente se fue imponiendo un estilo más esquemático.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Lo que queda del convento de Santo Domingo de Madrid

El convento de monjas dominicas de Santo Domingo de Madrid fue fundado a principios del siglo XIII a partir de la iniciativa del propio Santo Domingo de Guzmán. Se ubicó entonces extramuros de la villa, hacia el norte, en terrenos actualmente ocupados por la cuesta y plaza que conservan el nombre del monasterio, entre la Gran Vía y la Plaza de Isabel II.
El monasterio fue protegido por los reyes de Castilla, que le otorgaron cuantiosas donaciones. Fue además elegido por las familias nobiliarias madrileñas para que sus hijas tomaron los hábitos en él. El edificio fue creciendo paulatinamente durante los siglos finales de la Edad Media hasta llegar a ocupar una superficie considerable. Además pronto surgió a su alrededor un arrabal, formado principalmente por campesinos.

Estatua orante de Pedro I de Castilla
Foto: Fernando Velasco Mora

Su momento de esplendor llegó en el siglo XV cuando fue su priora doña Constanza de Castilla, nieta de Pedro I, llamado el Cruel, que transformó el monasterio en panteón real. En efecto trasladó los restos de su abuelo, que había muerto a manos de Enrique de Trástamara, hermano del monarca castellano y usurpador de su trono, así como los de su padre, el príncipe Juan; asimismo varias infantas de Castilla fueron enterradas en Santo Domingo. Posteriormente los Austrias realizaron también donaciones importantes al convento, especialmente Felipe III y Felipe IV, lo que posibilitó la ampliación y reforma del edificio medieval.

 
 Sarcófago de doña Constanza de Castilla
Foto: Fernando Velasco Mora

 En 1869 fue demolido y su compleja y rica arquitectura se perdió, incluida su peculiar iglesia de dos naves y su bello ábside de ladrillo, de estilo mudéjar e influencia toledana. También desapareció un gran retablo del siglo XVII.
El convento conservaba una pila bautismal en la que, según la tradición, había recibido bautismo Santo Domingo. Estaba en el coro bajo de la iglesia, junto a las sepulturas reales y se salvó de la destrucción al pasar a formar parte del Real Patrimonio, ya que en ella se han bautizado infantes y príncipes, incluido el actual rey Felipe VI.

Escultura orante del obispo Alonso de Castilla, obra de Esteban Jamete y Gregorio Vigarny
Foto: José Luis Municio Bacía

Afortunadamente ya se había creado, dos años antes de la demolición, el Museo Arqueológico Nacional, y algunas de las obras de arte más destacadas del convento fueron salvadas y trasladadas a él. Actualmente se conservan en el MAN cinco obras procedentes del Convento, todas ellas de carácter funerario: la estatua orante de Pedro I de Castilla, el sarcógafo de doña Constanza de Castilla, la escultura sepulcral del obispo de Calahorra, Alonso de Castilla y un relieve de la Asunción de la Virgen y una Virgen con niño que decoraban la capilla episcopal. Se conserva también una cabeza de paje que podría haber formado parte del sepulcro de Pedro el Cruel, pero que es de factura muy diferente.

Relieve de la Asunción de la Virgen, obra de Gregorio Vigarny
Foto: José Luis Municio Bacía


viernes, 14 de octubre de 2016

Los vasos griegos del Museo Arqueológico Nacional en 3D

Treinta de las mejores piezas de la gran colección de vasos griegos del Museo Arqueológico Nacional ya pueden verse en imágenes 3D: https://sketchfab.com/man. El Museo ha seleccionado un conjunto que pone de manifiesto la variedad y calidad de los objetos cerámicos griegos que posee.


Este trabajo es resultado de un proyecto realizado por el Laboratorio de Humanidades Digitales de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los vasos se presentan en realidad virtual y en tres dimensiones, lo que permite el acercamiento al objeto y a sus contenidos. Tanto el investigador como el amante de la cultura griega y del arte clásico podrán observar los objetos desde todos los puntos de vista, analizar sus variadas formas y sus materiales y recrearse en los detalles pictóricos.

sábado, 27 de agosto de 2016

La lámpara de la mezquita de la Alhambra


Durante todos los domingos de septiembre presentamos la Pieza del Mes en el Museo Arqueológico Nacional, en este caso la Lámpara de la Mezquita de la Alhambra. Se trata de una obra fruto de la iniciativa piadosa del sultán nazarí Muḥammad III, tal y como puede leerse en la inscripción incisa de su borde inferior. Fue colocada en la mezquita principal de la ciudad palatina, construida también bajo las órdenes del mismo soberano, presumiblemente delante del miḥrāb. La citada inscripción proporciona también la fecha de realización del objeto de bronce: el año 705 de la hégira, es decir, el 1305 de la era cristiana.


Lámpara de la mezquita de la Alhambra

La mezquita de la Alhambra ya no existe. Fue convertida en catedral tras la conquista de Granada y finalmente se derribó en el siglo XVI y se sustituyó por la iglesia de Santa María. La pieza, que en realidad no es una lámpara, sino un portalámparas, se ha conservado porque el Cardenal Cisneros la tomó para su colección y estuvo en el colegio mayor de San Ildefonso de Alcalá de hasta 1836, cuando la Universidad se trasladó a Madrid. En 1868 pasó al recién nacido Museo Arqueológico Nacional. Desde entonces se expone como una de las piezas más importantes procedentes del periodo nazarí (s.XIII-XV), el último de la historia de al-Andalus.


Iglesia de Santa María de la Alhambra

En la explicación de esta pieza analizaremos su función y simbolismo y su relación con otras lámparas andalusíes. Asimismo explicaremos cómo se utilizaba, cuáles son sus características técnicas y el posible significado derivado de su forma, que evoca una campana. Estudiaremos también su maravillosa decoración calada, con motivos vegetales e inscripciones árabes.

Más información aquí: https://elcafedelalluvia.com/el-sereno-de-madrid-una-lampara-en-la-alhambra/

martes, 17 de mayo de 2016

Celebramos el Día y la Noche de los Museos en el Museo Arqueológico Nacional

Atacama Servicios Culturales ha sido invitada a participar en el Museo Arqueológico Nacional en la celebración del Día Internacional de los Museos, que conmemora este año su 38 aniversario. Bajo el lema Museos y Paisajes Culturales el ICOM propone una reflexión sobre la función del museo como responsable del patrimonio cultural pero, no solo el que custodia entre sus muros, sino también el del entorno o paisaje cultural del que el propio museo forma parte y con el que se siente comprometido en su conservación y dinamización.

Arqueología y Patrimonio público

Por este motivo realizamos el día 18 de mayo un itinerario guiado, El Museo y su barrio, a través del cual el participante podrá conocer parte de la historia y la arquitectura del Museo y su integración en el entorno urbano del Barrio de Salamanca y el Paseo de Recoletos.

Apertura extraordinaria 20 a 24 horas
Además participamos también el sábado 21 de mayo en La Noche de los Museos dentro de la actividad Enigmas del pasado.

martes, 1 de abril de 2014

El Museo Arqueológico Nacional reabre sus puertas totalmente renovado

El 31 de marzo de 2014 ha abierto sus puertas el Museo Arqueológico Nacional tras la finalización de su reforma integral iniciada a principios de 2008. Por la mañana el presidente del Gobierno ha inaugurado oficialmente el renovado edificio y por la tarde ha tenido lugar la primera visita al Museo.
 

A las siete en punto de la tarde la Banda Sinfónica Municipal de Madrid y el Coro Nacional de España ha interpretado la cantata del maestro Emilio Arrieta con la que se inauguró el 9 de julio de 1871 el Museo en su sede provisional del Casino del a Reina. En la escalinata de la fachada principal de Serrano, entre las esfinges de bronce, y con la plazoleta del jardín repleta de público, los músicos han propiciado un arranque emocionante y patriótico.
 


Los primeros visitantes han entrado por el nuevo acceso situado a la izquierda de la puerta histórica y a un nivel inferior. Tras unas breves palabras del director del Museo y del secretario de Estado de Cultura pronunciadas en el nuevo vestíbulo, los invitados han podido disfrutar de un primer contacto con un edificio profundamente reformado y con el nuevo discurso museográfico. Se trata de un Museo irreconocible para sus visitantes habituales y sorprendente para los nuevos. No es el momento de analizar con detalle el discurso, sino de dar testimonio de la belleza y la funcionalidad del renovado edificio, fruto de un intenso trabajo de numerosas personas a lo largo de más de 6 años.

 
La ambientación didáctica de las piezas, la información textual y audiovisual que las acompaña o las estaciones táctiles con reproducciones de objetos son algunos de los atractivos de un Museo Arqueológico ahora accesible.

  




Los patios cubiertos, donde se encuentran obras monumentales ibéricas y romanas son quizás los espacios más atractivos.

 

 

 
La sala de los mosaicos romanos es un magnífico ejemplo del trabajo minucioso de los restauradores.

 
 

Es, en definitiva, un Museo por descubrir al que animamos a todos a conocer, eso sí, mediante visitas sucesivas, ya que cuenta nada menos que con 10.000 m2 de exposición permanente repartidos en 40 salas.

viernes, 13 de enero de 2012

Los patios del Museo Arqueológico Nacional

El Museo Arqueológico Nacional ocupa un tercio del decimonónico Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, ubicado en la manzana delimitada por las calles de Serrano, Jorge Juan y Villanueva y el Paseo de Recoletos. La planta del Museo, que comparte el edificio con la Biblioteca Nacional, es un rectángulo alargado que cuenta con un núcleo central, donde se sitúa la escalinata de entrada flanqueada por esfinges, el vestíbulo neogriego, la escalera imperial y las salas nobles de la planta superior. A ambos lados se encuentran las alas, sur y norte, organizadas en torno a sendos patios.

Estos fueron concebidos en los primeros proyectos de Francisco Jareño como espacios abiertos, pero finalmente fueron cubiertos para aumentar la superficie expositiva. Cuando el Museo Arqueológico Nacional se inauguró en su actual ubicación, en 1895, en el patio sur se exponían las colecciones andalusíes en torno a una reproducción de la Fuente de los Leones de la Alhambra y el patio norte albergaba las colecciones romanas. Ruiz de Salces, el arquitecto que culminó la construcción del Palacio, había cubierto previamente estos espacios con unas novedosas cubiertas de hierro y vidrio, de gran belleza, pero poco funcionales, ya que originaron durante varias décadas graves problemas: goteras, descontrol térmico, polvo, etc.

En los años 30 del siglo XX, Luis Moya proyectó reformar los patios mediante la construcción de una galería perimetral de dos plantas, con un estilo inspirado en la arquitectura islámica y romana respectivamente, para mejorar las condiciones de estos espacios expositivos, pero este proyecto no llegó a realizarse, ya que se vio interrumpido por el estallido de la Guerra Civil. Nos quedan sus bellos diseños, conservados en el Archivo del Museo.

En la década de los 40 en el patio romano las columnas de hierro fueron sustituidas por pilares de fábrica y la cubierta de vidrio por una gran bóveda parcialmente acristalada y se construyó una galería perimetral. Pero el patio árabe se mantuvo hasta los años 50 en un estado calamitoso, hasta que se limpió y se reabrió como espacio expositivo.

Con la gran reforma de 1968-1982 se eliminaron las cubiertas y los patios dejaron de ser salas de exposición, fueron reducidos para permitir la circulación a su alrededor y su nivel fue rebajado hasta la planta -1, para permitir la iluminación de la salas de dicho sótano.

La actual reforma dirigida por Juan Pablo Rodríguez Frade ha vuelto a convertir los patios en espacios expositivos, el sur destinado a Roma y el norte a Protohistoria. Ambos mantienen el tamaño que tenían desde los años 70, pero recuperan la cota de los patios del siglo XIX, es decir, la del vestíbulo histórico. Las modernas cubiertas de acero y cristal permitirán que los patios vuelvan a ser parte fundamental de la exposición permanente del museo, como en sus orígenes, pero sin los defectos funcionales del pasado.


Patio sur del MAN el 12/01/2012


viernes, 3 de junio de 2011

Exposición en el Museo Arqueológico Nacional: Retratos de Fayum + Adrian Paci: Sin futuro visible

Trece retratos y un vídeo. Es la propuesta de Gerardo Mosquera, comisario de la exposición, incluida en PhotoEspaña2011, que puede verse en una de las nuevas salas del Museo Arqueológico Nacional. Una selección de los famosos retratos greco-egipcios de al-Fayum, y de otros lugares próximos, considerados las primeras “fotos de carné” de la historia, según Mosquera, que también es comisario general de PHE11, se ponen en relación con un video del albanés Adrian Paci.



Los realistas retratos fueron realizados entre los siglos I y IV después de Cristo sobre tablas de madera empleando la técnica de la encáustica, es decir con la cera como aglutinante de los colores y con una capa del mismo material a modo de protección extendida sobre la pintura. Las obras, procedentes del British y otros museos europeos, nos muestran un trabajo maravilloso, que combina las sutiles veladuras con los vibrantes empastes de los negros cabellos de los retratados y de algunos rasgos puntuales de sus caras. Estos retratos funerarios cubrían los rostros de individuos momificados a la manera tradicional egipcia, pero por su realismo y frescura se aproximan al mundo helenístico y romano. Los pintores trataban de reproducir de la forma más fidedigna posible los rasgos de los difuntos para que sus almas pudieran conducirlos al reino de Osiris. Por tanto, esperan una incierta travesía a una nueva realidad. Sus ojos profundos nos miran desde sus rostros inexpresivos a través de los siglos y se parecen tanto a nosotros que nos sobrecogemos.


Junto a los retratos podemos disfrutar de un breve vídeo de Adrian Paci, llamado Centro di Permanenza temporanea, en el que un grupo de inmigrantes, cuyos rostros se nos muestran también como retratos, esperan partir hacia un futuro mejor. Esta exposición, por la que debería empezarse cualquier itinerario de PHE11, propone al visitante que establezca relaciones entre los trece retratos antiguos y el vídeo contemporáneo. Y es un ejercicio muy saludable.



Museo Arqueológico Nacional. C/ Serrano, 13
Del 31 de mayo al 24 de julio de 2011
Entrada libre y gratuita. De martes a sábado: 9:30 a 20:00 h. Domingos y festivos: 9:30 a 15:00 h. Lunes: cerrado

lunes, 16 de mayo de 2011

El renovado Museo Arqueológico Nacional

El Museo Arqueológico Nacional se encuentra en la segunda y definitiva fase de unas obras de reforma integral que comenzaron a principios de 2008 y que concluirán a finales de 2012, aunque está prevista una inauguración parcial en noviembre de 2011. Se trata de la principal transformación arquitectónica acometida por el Museo desde que se instaló en el tercio occidental del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales en 1895. Está dirigida por Juan Pablo Rodríguez Frade, arquitecto especializado en museos y, más concretamente, en museos instalados en edificios históricos; en 1995 obtuvo el Premio Nacional de Restauración por su trabajo en el Palacio de Carlos V de la Alhambra.

Patio sur. Foto: Ministerio de Cultura

El proyecto ha respetado el aspecto exterior del edificio, el jardín histórico y el área central, es decir el vestíbulo, la escalera imperial y las salas nobles del primer piso. Pero el resto del Museo, que se organiza en torno a dos patios, situados al sur y al norte del área central respectivamente, ha sido remodelado de manera integral. El objetivo de esta profunda intervención es modernizar el museo y solucionar algunas deficiencias y problemas, propios de un edificio del siglo XIX. De este modo, se ha resuelto la accesibilidad del edificio y se han mejorado lo sistemas de seguridad. Asimismo se han separado nítidamente los espacios de visitas de los de trabajo y se han mejorado todas las comunicaciones internas. Todos los usos se han racionalizado y se ha conseguido un circuito continuo para el visitante. Además, dentro de las limitaciones que impone el mantenimiento de la fisonomía del emblemático edificio, se ha aumentado la superficie útil del mismo.

Nueva entrada al Museo. Foto: Ministerio de Cultura

Una de las novedades más llamativas es la marginación de la escalinata y puerta centrales, que quedarán para el personal del museo y las recepciones oficiales, y su sustitución por una nueva entrada a la izquierda de la antigua, accesible mediante rampa y situada en la anterior planta -1, actual baja. Las características del terreno y la situación del jardín permiten la iluminación de la nueva zona de acogida, que sustituye al bello y reducido vestíbulo central, y que destaca por su amplitud, accesibilidad y funcionalidad. En el nuevo sótano se han construido una nueva sala de exposiciones, sensiblemente mayor que la antigua, y dos magníficos auditorios, uno con capacidad para 70 personas y otro para más de 200.

Los patios se han acristalado y se han habilitado como zona de exposición permanente, que discurre de manera lineal en torno a ellos por las plantas baja, primera y segunda. Sendas áreas de comunicación vertical, una en cada patio, con escaleras y ascensores permiten una comunicación fluida y racional al visitante. La planta tercera es área de trabajo, dedicada a almacenes y despachos. La planta cuarta es nueva y ha permitido ganar superficie útil al edificio; en la zona central se ha construido una nueva estructura, no visible desde el exterior, que acoge el área de dirección y otras funciones internas, mientras que las crujías perimetrales se han habilitado como un nuevo espacio bajo cubierta destinado a archivo, biblioteca, documentación, difusión y restauración.