EL PLACER DE LA CULTURA

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jueves, 23 de abril de 2020

Un Día del Libro inolvidable

En estos días de dolor, miedo y confinamiento, la cultura emerge como un salvavidas. Los libros nos acompañan, como siempre, pero en esta ocasión no podemos agradecer a sus autores todo lo que nos aportan, como hacemos siempre todos los 23 de abril. O al menos, no podemos hacerlo del mismo modo.

Sirva este vídeo de modesto homenaje a los que han creado en Madrid a lo largo de los siglos y que han tenido en la ciudad, ahora paralizada, su inspiración (haz click en la imagen): 




miércoles, 20 de junio de 2018

Nuestro itinerario del Día de la Poesía con la Biblioteca Regional, en Radio Nacional de España

El pasado 21 de marzo realizamos un itinerario para la Biblioteca Regional de Madrid con el placentero objetivo de celebrar el Día Internacional de la Poesía. La periodista de Radio Nacional Cristina Hermoso de Mendoza nos acompañó en nuestro paseo y a continuación realizó un cuidado reportaje que se puede escuchar en la web de Radio 5. Un magnífico recuerdo de una grata actividad en la que participaron activamente los asistentes, usuarios de la Biblioteca.

Imagen relacionada
Versos de Lope de Vega en el pedestal de la estatua
de Álvaro de Bazan, en la plaza de la Villa



viernes, 16 de marzo de 2018

Celebramos el Día de la Poesía con la Biblioteca Regional

Atacama Servicios Culturales ha preparado un itinerario guiado dentro de la programación de la Biblioteca Regional de Madrid para celebrar el Día de la Poesía, que tendrá lugar el próximo 21 de marzo.


Se trata de un paseo por el corazón de la ciudad en el que los participantes irán acompañados en todo momento por los versos de grandes escritores que, entre el siglo XVI y el XX han dedicado a Madrid o a algún lugar concreto de la ciudad su poesía.

Sirvan como prólogo estos versos de Lope de Vega:

Hermosa Babilonia en que he nacido
para fábula de propios y de extraños,
centro apacible, dulce y patrio nido.
Cárcel de la razón y del sentido,
escuela de lisonjas y de engaños,
campo de alarbes con diversos paños,
Elisio entre las aguas del olvido.

Más información en el Portal del Lector y en las redes sociales de la Subdirección General del Libro: TwitterInstagramFacebook:  


lunes, 14 de noviembre de 2016

Las estatuas de Madrid se mueven: Lope de Vega

La palabra estatua significa “obra de escultura labrada a imitación del natural”, según el diccionario de la RAE. Procede del sustantivo latino statua, y éste, a su vez, del verbo stare, que significa “estar inmóvil”. Una estatua debería, por lo tanto, obedecer a su etimología y permanecer quieta, pero en Madrid se produce un fenómeno de difícil explicación: las estatuas públicas se mueven de un emplazamiento a otro con asombrosa facilidad. Con esta entrada iniciamos un ciclo a través del cual trataremos de seguir los movimientos de algunos monumentos madrileños.

La estatua de Lope en la Glorieta de San Bernardo, c. 1905

El primer caso a estudiar es el de la escultura dedicada a Lope de Vega, obra de Mateo Inurria, que se alza sobre un pedestal diseñado por el arquitecto José López Salaberry. Forma parte del grupo de monumentos que el Ayuntamiento de Madrid realizó para conmemorar la mayoría de edad y la coronación de Alfonso XIII en 1902, fecha en la que la estatua se inauguró en el centro de la Glorieta de San Bernardo, en el límite entre el Centro Histórico y el Ensanche, un lugar sin relación con el personaje homenajeado y demasiado grande para el tamaño del monumento. Sólo seis años después apareció en el centro de otra plaza, esta ya en pleno Ensanche, en el barrio de Almagro, concretamente en la Glorieta de Rubén Darío. Finalmente, de momento, viajó en 1966 hasta su ubicación actual, en los jardines de la plaza de la Encarnación, un escenario tal vez más apropiado para las características de la escultura, pero uno de los pocos lugares del centro de Madrid sin ninguna relación biográfica conocida con el escritor.

La estatua de Lope en la Glorieta de Rubén Darío, c. 1960

martes, 16 de abril de 2013

La historia de amor de Lope de Vega y Marta Nevares


Hay historias de amor que merecen ser contadas con el transcurrir de los siglos, este es el caso del amor surgido entre Lope de Vega y Marta Nevares.
Tras enviudar 2 veces y tener múltiples amantes, Lope de Vega conoce en una tertulia literaria a Marta Nevares, una joven de 25 años casada desde los 16 con un hombre mayor. Lope tiene para entonces 64 años y ya es sacerdote, lo que no supone un impedimento para que la relación se inicie y provoque la vergüenza de la hija monja de Lope, Marcela de San Féliz que profesa en el convento trinitario de la calle Cantarranas y la ira del marido de Marta, que intenta asesinar al poeta.
La diferencia de edad entre los amantes despertó también la hilaridad de algunos de sus coetáneos, como es el caso de Góngora, que escribió: 

Dicho me ha por una carta

que es tu cómica persona

sobre los manteles mona

y entre las sábanas Marta:

agudeza tiene harta

lo que me advierten después,

que tu nombre del revés,

siendo Lope de la haz,

en haz del mundo y en paz

pelo desta Marta es
 
Marta intentó anular su matrimonio y finalmente se le concedió, el marido apeló la decisión pero murió inesperadamente, lo que provocó el júbilo de Lope y la aparición de una obra titulada La viuda valenciana

 El amor que Lope profesaba a Marta se advierte muy bien en el siguiente soneto:

 
Canta Amarilis, y su voz levanta

mi alma desde el orbe de la luna

a las inteligencias, que ninguna

la suya imita con dulzura tanta.

 
De su número luego me trasplanta

a la unidad, que por sí misma es una,

y cual si fuera de su coro alguna,

alaba su grandeza cuanto canta.


Apártame del mundo tal distancia,

que el pensamiento en su Hacedor termina,

mano, destreza, voz y consonancia.
 

Y es argumento que su voz divina

algo tiene de angélica sustancia,

pues a contemplación tan alta inclina.  

 

Sin embargo la historia de amor se torció al enfermar gravemente Marta, primero quedó ciega y luego enloqueció. Lope la cuidó amorosamente hasta el final de sus días. Nos ha quedado un “testamento” literario lleno de ternura y fuerza:

 
¡Ay soledades tristes

de mi querida prenda

donde se escuchan solas
las ondas y las fieras!
………

O, ¿pediré llorando

la noche de su ausencia…
……

Ya es muerta, decid a todos,

ya cubre poca tierra

la divina Amarilis,

honor y gloria vuestra;

aquellas cuyos ojos

verdes, de amor centellas,

músicos celestiales,

Orfeos de almas eran,

cuyas hermosas niñas

tenían, como reinas, doseles de su frente

con armas de sus cejas.