EL PLACER DE LA CULTURA

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martes, 10 de noviembre de 2020

Documentos de Arturo Soria en la Biblioteca Regional de Madrid

El 6 de noviembre de 1920 falleció Arturo Soria, urbanista autodidacta, empresario, ensayista, inventor, periodista y masón. Este hombre polifacético y polémico había nacido en Madrid en 1844. Pensador utópico y reformista, preocupado por mejorar las condiciones de vida de sus congéneres, destacó, sin embargo, por su vocación práctica. Entre sus muchos sueños, el de la ciudad lineal fue el que concentró sus esfuerzos a lo largo de la mayor parte de su vida y pudo llevarlo a cabo parcialmente en la periferia madrileña, si bien ha llegado muy desvirtuado a nuestros días.

Arturo Soria (ed,). La Ciudad Lineal: antecedentes y datos básicos de su construcción. 1894
Biblioteca Regional de Madrid

Su idea trataba de dar solución a los graves problemas que Madrid y la mayoría de las grandes ciudades de finales del siglo XIX presentaban y ofrecer una alternativa al crecimiento urbano. Soria concibió una ciudad de una sola calle de longitud ilimitada, comunicada mediante el tranvía, con viviendas unifamiliares rodeadas de jardín, edificios públicos, fábricas y campos agrícolas a ambos lados.

La Biblioteca Regional de Madrid cuenta con documentos y publicaciones de Arturo Soria fundamentales para conocer su trabajo, además de bibliografía moderna especializada en la ciudad lineal. En este vídeo se pueden conocer algunos de ellos.


sábado, 31 de octubre de 2020

Arturo Soria, centenario de un genio incomprendido

El 6 de noviembre de 1920 falleció Arturo Soria. La prensa de la época no le dedicó portadas ni destacó suficientemente su gran aportación al urbanismo contemporáneo: la ciudad lineal. Muchos medios, especialmente los más alejados ideológicamente de él, reconocieron que sus proyectos no habían recibido los apoyos merecidos. De hecho, una cierta sensación de fracaso acompañó a Soria durante los últimos años de su vida.

El Liberal. 7/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

Empresario, periodista, escritor, inventor, y urbanista autodidacta, entre otras muchas ocupaciones, nació en Madrid en 1844. De sus muchas ideas destacamos su original alternativa de carácter formal al crecimiento de las ciudades industriales de finales del siglo XIX, de la que actualmente se pueden sacar todavía muchas enseñanzas. Verdadero precursor del desarrollo sostenible, trató de dar solución a los graves problemas de su época, que son también los de la nuestra: la vivienda, la contaminación, la movilidad o las desigualdades sociales. Pero Soria no se quedó en la reflexión, sino que, pese a su carácter utópico, llevó a la realidad su propuesta en la periferia de Madrid.

El País. 7/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

El día 7 de noviembre de 1920 dio la noticia del fallecimiento de don Arturo el diario El Liberal, con una breve reseña en la que se califica a Soria como “hombre de grandes iniciativas y de incansable laboriosidad”. En La Libertad, diario nacido como escisión del anterior, se indica que falleció “víctima de un colapso cardiaco” en una brevísima nota. Sólo el diario El País, periódico en el que había colaborado Soria, dedicó más de un tercio de su portada a una sentida necrológica. Su línea editorial republicana y progresista, cercana a la ideología del propio Arturo Soria, explica también esta atención notablemente mayor que la que ofrecieron otros periódicos al fallecimiento del ilustre madrileño. El País subraya la inesperada muerte en el Hotel Rubín, residencia de Soria en la Ciudad Lineal, y realiza una extensa necrológica, en la que puede leerse: “Ha muerto un madrileño ilustre, un español insigne, un hombre admirable. Tan modesto como sabio, era grave delito escribir acerca de su obra”. Esperemos que en esta ocasión nos perdone.

La Correspondencia de España. 8/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

Algunos periódicos no llegaron a publicar la noticia hasta el día 8, como La Correspondencia de España, que sólo dedicó una breve reseña, con un crítico comentario: “Si D. Arturo Soria hubiese nacido en otro país, habría tenido una gran fortuna, y acaso la nación entera le habría ayudado en sus empresas. Aquí no pudo lograr otra cosa que vivir en continua lucha, pudiendo decir que si hizo la Ciudad Lineal, fué riñiendo cada día una batalla y siendo combatido a diario en vez de ser ayudado sin regateos ni discusiones”. Más breve aún es la noticia publicada por el diario monárquico La Época, que incluye un fugaz esbozo biográfico de Soria, de similar extensión a la necrológica dedicada a un teniente coronel de la guardia civil.

El Imparcial. 9/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

En la prensa del día 9 se da noticia del entierro del urbanista en el Cementerio Civil de Madrid. Así lo hace en un breve el importante diario, ya entonces en decadencia, El Imparcial, que destaca la presencia de miembros de la CMU, la compañía fundada por Soria, autoridades, empresarios, periodistas y vecinos de la Ciudad Lineal, aunque sin dar nombres. En La Acción, diario monárquico y católico, se destaca la multitudinaria manifestación de duelo y se reflexiona sobre el escaso respaldo recibido por el proyecto de la ciudad lineal: “Por falta de apoyo, que debió prestarle, no sólo Madrid, sino España entera, no llegó a desarrollar el señor Soria magnos proyectos concebidos con una extraordinaria clarividencia, y no solo esto, sino que fué combatido con verdadera saña, inexplicable, que en los últimos años de su vida le sumieron en el dolor y el desaliento”.

El País. 9/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España
El País. 9/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

Fue de nuevo El País el único diario que trató extensamente el entierro y uno de los pocos que indica que se realizó en el Cementerio Civil. Se destaca la sobriedad del acto, siguiendo los deseos de Soria, que fue enterrado junto a su amigo Eduardo Benot, también por voluntad del finado. La sencilla capilla ardiente se formó en la oficina de Soria y el féretro se cubrió con la bandera de España; se colocó el poliedro inventado por don Arturo en su cabecera. El ataúd fue llevado a hombros por toda la Ciudad Lineal a lo largo de 5 kilómetros hasta Ventas, en compañía de numerosísimas personas “de todas las clases sociales”, según El País. Desde allí el cortejo fúnebre se dirigió hacia el Cementerio Civil, donde Arturo Soria recibió sepultura.

Mundo Gráfico. 10/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

Otros muchos periódicos de Madrid, como Mundo Gráfico, El Universo, El Mundo, El Ejército Español, La Voz, El Debate, Hoy, El Parlamentario, La Patria y El Madrileño, dedicaron escuetas necrológicas en los días siguientes al fallecimiento y el entierro.

La Ciudad Lineal. 10/11/1920. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

La Ciudad Lineal, publicación periódica impulsada por Arturo Soria en 1897 como órgano oficial de la Compañía Madrileña de Urbanización y principal herramienta de difusión de las ideas linealistas, sí dedicó lógicamente la primera página completa de su número 711 del 10 de noviembre a “tan triste suceso”. Un año después destinó casi todo el periódico del 10 de noviembre de 1921 a don Arturo, incluyendo un emocionante artículo conmemorativo y una semblanza biográfica, así como un texto póstumo que el creador de la ciudad lineal había dejado escrito.

La Ciudad Lineal. 10/01/1921. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

Un siglo después, Arturo Soria sigue sin ser demasiado conocido popularmente, aunque su diversa obra se ha estudiado en profundidad durante las últimas décadas. Arquitectos y urbanistas de todo el mundo han analizado el proyecto de la ciudad lineal desde que Soria lo dio a conocer y se ha puesto en práctica, con algunas variantes, en diferentes países. Aprovechemos este centenario de la muerte de Arturo Soria para conocer sus ideas y para afrontar los graves problemas de las ciudades del siglo XXI con el ejemplo de su sana ambición, su espíritu humanista y su sentido práctico.


martes, 26 de octubre de 2010

La Ciudad Lineal de Arturo Soria

A pesar de la aprobación del Ensanche en 1860, la ciudad de Madrid seguía creciendo de forma anárquica. El plan de Carlos María de Castro no solucionaba muchos de los problemas que habían surgido por la llegada masiva de inmigrantes a la ciudad fundamentalmente con el objetivo de emplearse en las grandes obras públicas y las construcciones privadas. Con el Centro muy densificado y el Ensanche apenas comenzado, surgieron suburbios más allá de la nueva ronda diseñada por Castro, como Prosperidad, Cuatro Caminos y la Guindalera.

El plan Castro presentaba además varios defectos: por ejemplo, no conectaba la capital con los municipios históricos de la periferia y tampoco relacionaba adecuadamente el casco histórico y ensanche; por otro lado, segregaba en barrios separados a las distintas clases sociales, produciéndose así una distribución social que no favorecía la integración de las masas llegadas del campo. Otro problema fundamental era el precio del suelo, ya que los especuladores (el Marqués de Salamanca entre ellos) habían comenzado ya a comprar los terrenos donde estaba proyectada la urbanización de nuevas áreas.

En este ámbito de nuevos proyectos urbanísticos y dentro de las corrientes higienistas del momento es donde Arturo Soria ideará su innovadora visión de ciudad. Contrario a la planificación ortogonal del Plan de Castro y del Ensanche barcelonés de Cerdá, propondrá el modelo de la Ciudad Lineal, una urbanización longitudinal en torno a una avenida axial con unas pocas calles paralelas y otras perpendiculares para conectar las viviendas con la vía principal. La nueva ciudad debía unir, a modo de cinturón, los municipios que se encontraban cerca de la capital: Pozuelo, los Carabancheles, Vicálvaro, Vallecas, Vicálvaro,, Canillas, Hortaleza y Fuencarral, donde el suelo era más barato. De este modo, podría “ruralizar la vida urbana y urbanizar el campo”.

La ejecución de las obras tuvo lugar fundamentalmente entre los años 1894 y 1920.


La Ciudad Lineal sobre plano


Proyecto de cinturón urbano uniendo diversas localidades. Atlas ilustrado de Madrid de Pedro Lopez Carcelén


Una idea innovadora del plan de Soria fue la convivencia de clases sociales en horizontal y no en vertical como se venía haciendo hasta el momento, tanto en el Casco histórico, como en el Ensanche, donde se reservaban los pisos principales para la burguesía y los sótanos y altos –sotabancos- para las clases más desfavorecidas. El proyecto de Soria contrastaba también con las famosas corralas compuestas por viviendas de diferentes tamaños en el mismo edificio y donde la luz y la ventilación era muy escasa. El plan de Soria quería acabar también con los problemas existentes de salubridad producidos por ese motivo, sobre todo con la tuberculosis.

Arturo Soria diseñó, por tanto, una vía principal con un mínimo de 40 metros de ancho para ubicar las casas más lujosas y los equipamientos sociales (teatro, iglesia, zona recreativa) y dos vías paralelas, una a cada lado; entre ellas, con acceso por calles perpendiculares se irían distribuyendo las casas para la gente de clase media y por último las casas de los obreros. Para llevar a cabo las obras A. Soria creó en 1894 junto con otros accionistas la Compañía Madrileña de Urbanización.

Imagen de las Oficinas de la C.M.U. en la C. Arturo Soria con Calle Arzobispo Cos


Oficinas centrales de la C.M.U. en A. Soria esq. Arzobispo Cos


Como ejemplo de edificio público hoy tan sólo queda en el cruce con la calle Alcalá la iglesia de estilo ecléctico entre neomudéjar y neogótico realizada entre 1899 y 1904 por Carrasco Muñoz. 

Arturo Soria nº 5 


La Ciudad Lineal se conectó a lo largo de su calle central con el tranvía, que también comunicaba sus extremos, la carretera de Aragón y el Alto de Chamartín, con Ventas y Cuatro Caminos respectivamente. El suministro eléctrico estaba asegurado mediante la construcción de una central eléctrica propia. Varios kioscos a modo de caprichos árabes se disponían a lo largo de la calle principal, con función de vigilancia y como paradas principales del tranvía.
 
 


La central eléctrica estaba ubicada en la manzana 85




En todos los casos el arbolado y las zonas verdes eran fundamentales, ya que cada casa debía poseer jardín y huerta. En palabras del propio Soria: “es menester que cada familia tenga su hogar completamente separado de los demás; un pedazo de terreno, por pequeño que sea, exclusivamente suyo, su parte de sol y de aire. Vivan juntos el palacio del poderoso, adornado de magníficos jardines, y la cabaña del pobre, provista de modesta corraliza y ensalzada con múltiples plantas y perfumadas de flores; pero no vivan superpuestos. Ni sótano ni buhardilla, ni aglomeración de miserias que en las modernas construcciones benéficas se juntan y procrean nuevas miserias”
En la siguiente fotografía podemos un anuncio publicado en 1911 




La vivienda de Arturo Soria y su familia se ubicó en la avenida principal, la que hoy lleva su nombre, en la manzana 90, justo enfrente del centro recreativo. Hoy es un centro de menores




Hotel Rubín. Manzana 90


Centro de Menores de la Comunidad de Madrid. A. Soria, 124


El proyecto se llevó a cabo de manera parcial ya que de los 52 km proyectados tan sólo se realizaron 5,2. Tras la muerte del Soria en 1920 el proyecto entró en crisis y se produjeron modificaciones destacadas como la menor amplitud de las calles o la minimización de las zonas verdes.

Hoy quedan muy pocos edificios de aquella época debido a los desmanes urbanísticos producidos a partir de los años 60 y 70 cuando se suprimió el tranvía y desaparecieron también la mayor parte de las construcciones originales. Queremos rescatar aquí algunas de las casas y “hoteles burgueses” que aún se conservan



Calle Bueso de Pineda esquina Agastia




"Villa Hispana" hoy Alma. A. Soria 69


"Villa Rosario" hoy propiedad de Hercesa. A. Soria, 65


General Aranaz esq. Lombillo


Vizconde de los Asilos, 5